Muerte de un policía

La trágica muerte de un oficial de policía, asesinado a sangre fría por malvivientes que le querían robar una moto, debe conmover a toda la sociedad. Más allá de la función pública de la víctima, esto es una muestra del nivel de desprecio por la autoridad y por la vida humana, de ciertos sectores de la delincuencia. Es fundamental que este hecho no quede impune. Por la víctima y sus familiares. Pero también por el conjunto de la sociedad, que debe marcar una línea ante el delito.

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