La situación del agua en la zona metropolitana es un desastre. Las canillas emiten un líquido amarronado, con sabor pesado, e impropio para ser bebido con normalidad. Sin embargo OSE, que nos acaba de encajar un aumento de casi 9% en la tarifa, dice que no hay que preocuparse, y que el agua es potable. OSE, vale recordarlo, es parte de la cuota política de la ex intendenta Cosse, aquella que lloraba en la peor sequía en casi un siglo por la calidad del agua. ¿Y ahora?