No falla. Cada vez que hay elecciones departamentales, la administración frenteamplista de turno en la capital anuncia un revolucionario sistema de limpieza, que por fin logrará solucionar el problema de la basura. Claro que tampoco falla que, apenas terminado el ciclo electoral, todo vuelve a “lo normal”, y Montevideo sigue siendo un basural. En algún momento los montevideanos tendrán que sacarse el balde y tener un poco de cariño a su departamento al momento de votar.
La capital y la basura
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