La noticia conmovió ayer a muchos montevideanos. La policía debió suspender el tránsito en la rambla capitalina, a la altura de Punta Gorda, porque una persona notoriamente afectada en su capacidad mental, no tuvo mejor idea que acostarse a dormir en la mitad de la calle. No es algo tan insólito. Cualquiera que camine Montevideo ve a diario cosas iguales o peores. Pero hay gente que cree que hay que aceptar esta convivencia tóxica, porque si no somos unos “fachos”.