Que empresas uruguayas inviertan en España, como mostró un informe reciente de El País, tiene cosas buenas y malas. Por un lado, muestra un interés de expansión y diversificación de mercados, que es muy positivo para empresas uruguayas. Por otro, deja en evidencia los desafíos que tiene nuestro país para atraer inversiones, incluso de nacionales. Hay problemas de escala, de rentabilidad, de burocracia, que se hace urgente atacar. Y no están en el debate electoral.