No hay día en que las noticias no informen sobre alguna empresa que despide trabajadores, o sale del país. Ayer se supo que AmBev, la gigantesca empresa brasileña de bebidas cerró temporariamente su planta en Paysandú, aunque muchos teman que sea definitivo. Lo mismo ocurrió en un frigorífico. Más allá de los problemas con el dólar, y las asfixia impositiva, hay que sumar los mensajes funestos que da cada día el ministro de Trabajo, Juan Castillo. No es gratis.