El mundo entero siguió minuto a minuto las elecciones de Alemania. Allí ha logrado un crecimiento tremendo el partido de derecha AfD, que, significativamente, se “comió” todos los votos que perdió la socialdemocracia, y llegó al 20%. Es difícil que forme parte del gobierno, pero obliga a aceptar que algunas categorías de análisis han quedado caducas. Y que andar azuzando el grito de “ultra”, no es ya suficiente para asustar a sociedades que exigen cambios políticos profundos.