Una muy interesante nota publicada ayer por El País da cuenta de que Uruguay tiene la energía eléctrica más cara de la región. Lo llamativo, es que eso se da pese a que ya hace tiempo reconvirtió buena parte de su generación a fuentes renovables, logrando superar el obstáculo que ponía el fanatismo ideológico de algunos. Pero, igual, el precio sigue alto. Allí se dan algunas explicaciones razonables, como el alcance nacional, y cierto costo “socializado”. Pero dejan gusto a poco.