Debate que atrasa

En un país plagado de desafíos existenciales, el sistema político ha decidido enfrascarse en una discusión absurda: el tamaño de los departamentos. Resulta que a unos legisladores oficialistas les indigna que se construyan “monoambientes”, y han decidido prohibirlos. O sea, esos representantes populares se creen que pueden definir cuánto puede medir una construcción, de manera más inteligente que quienes construyen y quienes compran. ¡Pavada de amor propio!

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