La decisión de construir una enorme represa en la zona de Casupá cada vez luce peor. Ahora se sabe que en el plan para su funcionamiento se exige una veda de actividades productivas en el entorno, que afectará a casi 70 mil hectáreas de zona altamente productiva. Según la ARU, esto podría generar pérdidas al país de más de 7 millones de dólares por año, sumado a la caída del valor de los predios. Todo para sostener el capricho de un burócrata que del tema sabe poco y nada.