Hay actores de la política uruguaya, con una capacidad para el más descarado doble discurso. Uno de ellos es el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño. En una entrevista con este diario, se lamenta amargamente de que se esté politizando el debate sobre el agua, y que no se pueda construir políticas de estado. Ortuño parece olvidar que el primero que politizó este tema fue él, y que forzó al país a dar marcha atrás con un proyecto planificado por técnicos independientes.