Debe ser uno de los casos más tristes en la política uruguaya reciente. La senadora frenteamplista Patricia Kramer concedió una entrevista a Orlando Petinatti, en la que mostró matices con la postura de su partido respecto al conflicto en Medio Oriente. Esa “tibieza” indignó a su grupo político, “el Abrazo”, que la defenestró públicamente. Y Kramer terminó poco menos que pidiendo disculpas públicas, por la audacia de tener pensamiento propio. Un “caso Padilla” a la uruguaya.