La intención de algunos legisladores del Frente Amplio de hacer un homenaje en el Parlamento al histórico líder de los Tupamaros, Raúl Sendic, es un disparate. No solo porque significa elogiar a una persona que tomó las armas contra una democracia sólida y establecida, y que se atribuyó el derecho de matar a quien pensara diferente. Sino que era alguien que nunca pidió perdón, y que despreciaba las instituciones democráticas como el Parlamento. ¿A quién se le ocurre?