Sin duda, Uruguay tiene un Carnaval que es único en el mundo, debido a su extensión —tiene casi dos meses de duración— y por las características que lo definen con desfiles por el Centro y los barrios, las Llamadas y concurso oficial con actuaciones cotidianas en el Teatro de Verano, así como presentaciones en escenarios barriales, con la participación de murgas, agrupaciones lubolas, revistas, parodistas y humoristas.
Los uruguayos se sienten identificados con esa fiesta y la acompañan con entusiasmo como queda demostrado con el Teatro de Verano colmado cada noche, por la manera en que el público disfruta de los espectáculos, y la expectativa popular y conjeturas que siempre suscita la labor del Jurado en la madrugada en que emite los fallos correspondientes a las diferentes categorías.
La jornada culminante del Carnaval se vivió el viernes y no bien terminó la actuación del último conjunto en la Liguilla, el Jurado se reunió para elegir a los mejores del Carnaval 2003, en una tarea que finalizó en la madrugada.
En función de la decisión, siempre difícil, que tomó el Jurado, Diablos Verdes fue coronada como la mejor murga, en tanto Cuareim 1080, que ya había tenido triunfales actuaciones en el desfile inaugural y las Llamadas, accedió al primer premio entre agrupaciones lubolas, en tanto Talismán se impuso en revistas, Zíngaros en parodistas y Sociedad Anónima, de San José, en humoristas.
Esos son los ganadores, los que se destacaron en todos los rubros que toma en cuenta el Jurado para adjudicar los lauros, los que alcanzaron la cumbre tras la maratón carnavalera y que incorporan sus nombres a una nómina que se enriquece cada año para seguir forjando la gran historia de la fiesta popular.
Pero, cada uno de los protagonistas, en mayor o menor medida, habiendo conquistado premios o sin lograrlos, hizo su aporte para que el Carnaval, que es una de las tradiciones nacionales, se siga renovando y constituyendo sincera y espontánea expresión del espíritu de los uruguayos. El Carnaval ha cambiado, como también lo han hecho otros ámbitos de la sociedad, pero lo que se mantiene es el imán de una fiesta que por varios motivos continúa atrapando a las nuevas generaciones.