Evacuando la Franja

Hace veintitrés años ya hubo resistencia de ciertos sectores israelíes a otro operativo de evacuación. En 1982 se trataba de abandonar la península del Sinaí, que había sido ocupada por Israel luego de su victoria en la guerra de los Seis Días de 1967. Esa ocupación se mantuvo luego durante quince años, aunque ya en 1979 los acuerdos de Camp David habían resuelto devolver la región a Egipto, restituyendo a ese país su integridad territorial. En los hechos, la devolución del Sinaí se concretó recién en 1982 y se llevó a cabo contra la oposición encarnizada de algunos grupos ultraortodoxos empeñados en que Israel no diera un solo paso atrás en los territorios ocupados.

La historia se repite ahora con variantes, ya que el movimiento de resistencia israelí a la evacuación de las colonias de la Franja de Gaza es más extenso que entonces. Lo paradojal, en todo caso, es que hoy sea Ariel Sharon quien aparezca comprometido en la entrega de esos asentamientos a la autoridad palestina, cuando dos décadas antes era el mismo Sharon quien —como ministro de Defensa— arengaba a los israelíes de los años 70 y 80 a tomar posesión (y no retroceder) de las tierras conquistadas por las armas. En cualquier caso, la moderada actitud que asume hoy el gobierno de Israel debe contabilizarse como un gesto a favor de la pacificación regional y un ejemplo que los dirigentes palestinos se ven obligados a acompañar en el camino de apaciguamiento que puede poner fin a los enconos y la pérdida de vidas de la segunda Intifada.

El abandono de Gaza por parte de los colonos israelíes comenzará en tres de esos asentamientos judíos y deberá proseguir hasta que se complete la evacuación de los 8.000 colonos que figuran en el mapa de la Franja, que es (junto con Cisjordania) una de las dos zonas destinadas a prestar apoyo territorial al futuro Estado palestino. Ese Estado deberá constituirse para que una nación virtualmente desalojada pueda por fin superar las inestabilidades de su condición actual.

El acuerdo sobre Gaza, y la voluntad oficial israelí de cumplirlo, son dos pasos hacia la normalización regional que por el momento resultan alentadores y cuya importancia nadie debe desestimar.

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