En otros tiempos, el nivel de calidad de la enseñanza en Uruguay podía compararse con el de naciones desarrolladas. Sin embargo, parece que ya no es así.
En estos momentos, a nivel de ANEP (Administración Nacional de Educación Pública), se están realizando pruebas de evaluación PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes). Es un sistema de evaluación desarrollado en el seno de la Organización de Cooperación de Desarrollo Económico. Esta es una entidad que sustentan 30 países del mundo desarrollado. A pedido de naciones de menor desarrollo, incluidos algunos de América Latina, la evaluación se abrió a quienes la solicitaran.
Uruguay no se situará dentro de los niveles más bajos de América pero el mencionado coordinador dijo que es "impensable que estemos a la par de los países más desarrollados".
¿Qué está ocurriendo en los 252 centros de Montevideo e Interior donde 7.200 estudiantes aplican a situaciones prácticas, los conocimientos adquiridos en Matemáticas, Lengua y Ciencias? Pues que muchos de ellos se hallan empantanados. ¿Por qué? El ya mencionado coordinador dijo: "Las pruebas son complejas y a los alumnos de cierto tipo de establecimientos, sobre todo los más carenciados, les resulta difícil, porque no están acostumbrados a leer mucho, a leer detenidamente. Y en este caso, que tienen que leer textos y entender las preguntas, les resulta muy dificultoso".
Realmente triste. Se les ha permitido llegar a un nivel de educación, no equipados con la comprensión lectora necesaria para estar en el mismo. Es decir, se ha permitido algo así como una ficción educativa. Que ahora queda en evidencia. Y lo increíble es que lo que se dice ahora, en el sentido de que "a los adolescentes les cuesta comprender los textos", se podría haber evitado si se hubiera cultivado el hábito de la lectura, el hábito de analizar textos desde la edad escolar en adelante.
Los jóvenes transitan por centros educativos equipados con computadoras, pueden teclear en ellas, se les pretende insertar en el competitivo mundo moderno y resulta que les falta algo elemental. Algo que para conseguirse no se necesita de PCs, de "software", de nada ultramoderno. Se trata, llevando el asunto a su esencia más básica, de darle libros, de hacérselos leer, de hacérselos comprender.
Eso faltó.