El terrorismo de casa

Se lo habían anunciado. El día que el Dr. Juan Carlos Blanco salió en libertad provisional, en la puerta misma de la Jefatura de Policía, uno de los vociferantes le advirtió "te vamos a escrachar". Enseguida algo que se autodenomina "Plenaria, Memoria y Justicia" dispuso para el viernes invadir las inmediaciones de su domicilio, el hogar en el que vive con su familia, para vituperarlo, insultarlo, y si se pudiera, enloquecerlo con estruendos, coros, y agravios. Y no sabemos si algo más. A la "Plenaria" se le reconoce como especialista en "escraches". A uno de sus dirigentes se recuerda por haber tratado públicamente al Presidente de la República como "hijo de p..." lo que dio lugar a una denuncia penal por parte de un integrante del Ministerio Público, y a una absolución por un funcionario de lo que ahora se califica por los desordenados como "justicia burguesa", esa justicia a la que de acuerdo a un comunicado difundido por la prensa "siempre ha tenido un sello de clase" formando parte de un régimen que se sostiene, según dicen, "porque ellos poseen la fuerza y han convencido a muchos que los riesgos son en vano, si escapas del rebaño". Entonces, la propuesta de la "Plenaria" es "coordinar, escrachar, hacer manifestaciones urbanas donde se rescate a los luchadores sociales de cada barrio y donde no se concilie con historias oficiales u oficiosas que sólo han parido la impunidad". Están pues, para eso. Peor: viven para eso. Esto sucede hoy y aquí, y se difunde tranquilamente. Es gravísimo. Estamos ante un conjunto de personas adiestradas para la agresión, el linchamiento, el vejamen, la tortura psicológica de determinados individuos y por extensión natural e inevitable sus familias, no importa si integradas por niños. Cuesta concebir que ante estas actividades y la insólita publicidad de lo que tiene perfiles de asociación para delinquir, que al definir sus propuestas en sus comunicados practica la apología del delito, allí en donde se mezclan la sed de venganza, el odio, la exhortación a la violación de domicilio, a la violencia privada, a la injuria, a cualquier cosa menos una conducta lícita o socialmente valiosa, las autoridades miran para otro lado, aunque pueda pensarse que lo que están buscando es una víctima, un mártir por represión. Esta, una exteriorización al fin y al cabo de terrorismo, es una de las consecuencias de la degeneración de una prédica contestataria a la civilización y al orden jurídico que ha estimulado la izquierda en contra de lo que el pueblo uruguayo quiso en abril de 1989 ¿Necesitamos preguntar lo que pasaría si esta gente o quienes les hacen el caldo gordo accedieran al gobierno?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar