El prosecretario de la Presidencia, Jorge Díaz, pasó por En Clave, el streaming de El País, y dejó una frase que dice más sobre este gobierno que cualquier rendición de cuentas, “yo le quiero ganar a Lacalle Pou”. Por si quedaban dudas, agregó que el expresidente “es candidato ya, proclamado el 2 de marzo de 2025” y que “es el único candidato que tienen”.
O sea que el día después de entregar la banda, para el Frente Amplio ya había empezado la campaña de 2029. Un partido que llegó al gobierno sin programa, sin equipos y sin respuestas para los problemas de los uruguayos ha estado desde el primer día obsesionado con Lacalle Pou y no con buscar soluciones a los temas acuciantes que enfrenta el país.
Conviene recordar quién es Díaz. No es un dirigente de base ni un diputado buscando prensa, es el prosecretario de la Presidencia, el hombre que tiene que coordinar la gestión diaria del Poder Ejecutivo, empujar los proyectos y destrabar los expedientes. Que el encargado de que el gobierno funcione esté pensando en la elección de dentro de tres años y viendo como hace para ser candidato. Si el que tiene que hacer andar la máquina está mirando el calendario electoral, no es raro que la máquina no ande.
Lo curioso es que en la misma entrevista Díaz pidió dejar de buscar un “mesías” y apostar a liderazgos colectivos. Lindo discurso para un partido que lleva año y medio organizando su vida alrededor de un solo hombre, que encima ni siquiera es de los suyos.
Díaz no está solo. No hay entrevista en que Fernando Pereira no hable de Lacalle Pou, destilando veneno y emponzoñando un clima político que en Uruguay supo ser bastante más civilizado. No hay entrevista en que Alejandro Sánchez no se refiera al gobierno anterior, como si gobernar fuera un trámite que se resuelve echándole la culpa al que se fue. Y ahora se suma Díaz, autoproclamado candidato a la presidencia sin más apoyo que el de su propio ego, que no es poco.
Es evidente que el FA vive pensando en 2029. Le tienen miedo a un expresidente que no ocupa ningún cargo, que casi no hace declaraciones y que sin embargo aparece todos los días en boca de los jerarcas del gobierno. Nunca se había visto a un oficialismo tan pendiente de un hombre que está en el llano.
Lo más preocupante es que a este gobierno insuslso todavía le quedan tres años y pico, y no parecen ser conscientes. El primer semestre de 2026 tuvo la cifra de homicidios más alta desde 2015, los datos económicos son muy malos, y en materia internacional la cancillería vive haciendo papelones que obligan a dar explicaciones cada dos semanas. Con ese panorama, uno esperaría ver a la Torre Ejecutiva trabajando día y noche. Lo que se ve, en cambio, es a sus principales figuras haciendo cálculos electorales en los programas de streaming.
Deberían estar gobernando, intentando solucionar los problemas del país, para eso los votaron. Pero como no pueden, o no saben, lo que verdaderamente les preocupa es seguir cobrando un sueldo y teniendo choferes, y entonces solo piensan en la próxima elección. La seguridad puede esperar, la economía puede esperar, lo urgente es que no vuelva Lacalle Pou. Mientras tanto, los vecinos de Cerro Norte o de Casavalle siguen escuchando tiros y esperando un plan de seguridad que no llega.
Tienen una muy mala opinión de los uruguayos si piensan que atacando todos los días al expresidente y haciendo un pésimo gobierno van a tener alguna chance en la elección que viene. El votante uruguayo no es tonto, sabe distinguir entre un gobierno que resuelve y uno que se dedica a hablar del anterior. Ya lo demostró en 2019, cuando después de 15 años de gobiernos frenteamplistas decidió que alcanzaba. Y en algún momento se va a preguntar, con toda razón, por qué los que mandan hablan tanto del que no manda.
Hay además una contradicción que el Frente Amplio no termina de ver. Cada vez que Pereira, Sánchez o Díaz nombran a Lacalle Pou lo ponen en el centro de la escena, le hacen la campaña gratis y lo convierten en la vara con la que la gente mide al gobierno actual. Y en esa comparación el gobierno de Orsi pierde por goleada.
Como van las cosas, la mejor campaña para una victoria opositora en 2029 la está haciendo el propio Frente Amplio, demostrando una incapacidad increíble para atacar los más mínimos problemas y recordándoles a los uruguayos que hace muy poco tenían un presidente en serio, que estaba atrás de todos los problemas y que entregó un país mejor que el que recibió.