A más de un ciudadano le dio vergüenza ajena el enterarse que los Ministros de Economía y el de Transporte, en el contrato por el cual se re-privatizó Pluna, compareciendo en nombre de "El Estado Uruguayo", habían firmado una cláusula incluyendo, dentro de las tantas y algunas tan onerosas obligaciones que asumía nuestro país, una (capítulo 13 numeral g) donde se dice: "No deberá haber pasajes gratis para las personas dependientes del Gobierno, Entes Autónomos, Servicios Descentralizados u otra reparticiones del Estado, sin la expresa aprobación del Gerente General de Pluna S.A.". Que se haya conversado ese tema en un pasillo pudo, tal vez, haber estado bien; que se hubiere acordado privadamente entre las partes, puede, quizás, aceptarse, pero que dos funcionarios que están en tránsito hayan asumido públicamente esa obligación, en nombre de todos los uruguayos y ante una modesta sociedad privada "constituida de acuerdo a las leyes de Panamá", es agraviante para un país soberano con 177 años de trayectoria institucional propia y para la Nación, así como ofensivo para "la asociación política de todos los habitantes comprendidos dentro de su territorio" tomando la clásica fórmula establecida desde 1830 en el artículo 1º. de la Constitución. Quien se los hizo firmar los conocía bien.
En ese sentido, -considerando un período limitado y sólo la bitácora de los Ministros de Estado; sin tener en cuenta ni los periplos presidenciales con sus comitivas ni a los Directores de Entes y Servicios, quienes también han tenido los suyos-, es oportuno señalar que en los primeros seis meses de este año se han efectuado treinta y dos viajes oficiales.
En realidad, no fue en el semestre sino en los últimos cinco meses, ya que durante enero, prácticamente todos los Ministros se acogieron a los beneficios del calor y de la licencia anual ordinaria. El de Industria se fue desde el 28 de diciembre al 12 de enero (después agregó el 11 y 12 de abril); la de Desarrollo y el de Ganadería del 2 al 12 ; la de Defensa del 2 al 15 (y después de 4 al 15 de junio); del 2 al 19 el de Educación (que aparece tomando otra licencia del 31 de marzo al 8 de abril); del 2 al 26 el de Trabajo; del 15 al 31 la de Salud; del 2 al 31 el entonces titular de Interior y el 16 de febrero la emprendió el de Turismo, abandonando el barco en plena temporada.
Vueltos a casa, no pudo darse cumplimiento al ideal de la convivencia conjunta, ya que se mantuvo la dispersión al amparo de los sucesivos, cuando no individualmente reiterados viajes oficiales. Encabeza la lista de partidas el titular de Relaciones con siete viajes, lo que si bien puede tener un justificativo aparente, debido a la naturaleza del cargo, también es cierto que algunas de las tareas que asumió, -como la de ir a vender carne a Rusia-, correspondían a otros titulares o pudieron encargarse a los Embajadores de nuestro país acreditados en cada uno de los lugares que visitó o, en otros casos, fue acumulativa con esos mismos Embajadores. Lo que no tiene tanta explicación es que lo siga muy de cerca el de Industria y Energía, con cinco viajes en su haber, -a razón de uno por mes-, debiendo agregarse otro más del Subsecretario mientras estaba interinamente a cargo de la Cartera-, cerrando este primer grupo el de Transporte con tres viajes. A continuación se ubica un pelotón donde figuran con dos viajes cada uno, los de Turismo, Economía, Vivienda (fiel a los récords obtenidos cuando ocupara la Intendencia de Montevideo), Desarrollo Social; Interior (la nueva titular, ingresada el 5 de marzo, del 3 al 8 de mayo ya aparece gozando, además, parte de su licencia anual) y Salud, cerrando la lista el Ministro de Educación (quien lo acumuló a su licencia ordinaria), Ganadería y Trabajo, con un viaje cada uno. Finalmente, sería injusto omitir en la planilla al Secretario de la Presidencia, que también tuvo su salida. Promedio: 6.4 por mes, dándose el caso que en algún momento no se dispuso de Subsecretarios a quien recurrir para cubrir las vacantes, debiendo designarse interinamente a titulares de otros Ministerios para una investidura conjunta.
Debe considerarse, por lo tanto, que fue astuto el Presidente de la República el 27 de abril del 2005, haciendo uso de la palabra en el primer Consejo de Ministros itinerante que tuvo lugar en Zapicán, cuando incluyó sólo a los autos oficiales y a los teléfonos celulares dentro de un plan de austeridad del gobierno del Frente Amplio. Los viajes oficiales no los mencionó.