Desde hace años, hay señales preocupantes sobre el sesgo ideológico en muchos medios de prensa. A ver... Todos los medios tienen un sesgo, y en muchos casos, es parte de una identidad que ayuda al consumidor a entender de dónde viene lo que está recibiendo. Pero el problema es cuando el tono ideológico se difumina, o se tergiversa la información para que se adapte al sesgo. El drama es doble, cuando quien lo hace es un medio público y que, hasta hace poco, era considerado el modelo en el que se buscaban reflejar todos los demás.
Eso es lo que está pasando nada menos que con la BBC británica.
En los últimos días se ha filtrado un dossier interno firmado por un consultor llamado Michael Prescott, que revela aspectos alarmantes sobre lo que ocurre en esa cadena de alcance global Si bien hasta ahora no se ha hecho público el informe, lo difundido en medios respetados como Newsweek o The Telegraph apunta a dos casos particulares. El primero es acerca de un programa especial sobre la nueva administración de Donald Trump en Estados Unidos, donde se denuncia que los editores hicieron un corte engañoso de un discurso del presidente, para dar la impresión de que había convocado a sus seguidores a invadir el Capitolio de su país. El consultor explica que el programa “pegó” dos partes del discurso que tenían casi una hora de diferencia, para que la frase de Trump dijera algo que nunca había dicho.
De más está decir que la gravedad de esto es enorme. Si en plena era de la desinformación, nada menos que la BBC, hace este tipo de operación, ya no se puede creer en nada. Y esta fue detectada, es de imaginar que otras habrán pasado desapercibidas.
El segundo punto donde Prescott critica duramente a la BBC es (¡oh, sorpresa!) sobre su cobertura del conflicto en Medio Oriente.
Según el consultor, la cadena mostró un sesgo exagerado en favor de las organizaciones palestinas, en especial, en su rama arábica.
Por ejemplo, se narra que la BBC presentó a un “experto” llamado Samer Elzaenen -quien pidió en redes sociales que se quemara a los judíos como “Hitler”-, 244 veces entre noviembre de 2023 y abril de 2025.
Otro colaborador de la cadena, Ahmad Alagha, que describió a los judíos como “demonios” y a los israelíes como “seres inferiores”, apareció 522 veces en los programas informativos de BBC Arabe durante el mismo período.
El documento de Prescott también revela cómo Newsnight, el programa insignia de actualidad de la BBC, dio visibilidad a afirmaciones que indicaban que miles de bebés estaban al borde de la inanición en Gaza, a sabiendas de que eran falsas.
Además, detalla cómo BBC News dio amplia cobertura a historias que presentaban a Israel como el agresor, mientras que silenciaba las que contradecían esa narrativa.
Vale decir que en meses anteriores, la BBC ya había tenido que pedir disculpas por presentar un documental que era la supuesta historia de un niño palestino inocente, cuando se supo que era el hijo de uno de los principales dirigentes de Hamas en Gaza.
Este escándalo vuelve a poner en evidencia un problema de fondo con el periodismo actual. Y es que los medios globales, no logran equilibrar el sesgo hacia la izquierda que tienen incorporado la mayoría de los periodistas. Esto se percibe en las coberturas sobre Trump, en la forma liviana en que se aplican calificativos como “ultraderecha” a cualquiera, o en el miedo a decir cosas por su nombre cuando se trata de minorías, de inmigrantes, o de temas como el cambio climático. Más allá de los cambios tecnológicos, este tipo de sesgo está llevando a mucha gente a descreer en los medios tradicionales, y abonando el terreno para el auge de liderazgos mesiánicos, y que fomentan la posverdad.
Pero también hay que decir que algo parece estar empezando a cambiar. Y que este tipo de análisis interno, más allá de que las autoridades de la BBC no parecen haber cambiado mucho su tono, es envidiable cuando lo comparamos con lo que ocurre en nuestros países.
¿Alguien se imagina que los medios públicos uruguayos, o una señal como TV Ciudad se sometieran a un análisis imparcial de este tipo sobre su contenido? ¿Cuál sería el resultado de un estudio en profundidad sobre su sesgo?
En una época en que la información es un campo de batalla, y donde la sociedad requiere noticias serias y ecuánimes, sería muy interesante poder implementar algo así con los medios que pagamos todos los ciudadanos en Uruguay.