Un giro preocupante

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Es evidente para cualquier persona que siga las noticias que el principal partido de oposición en nuestro país no es el mismo que gobernó los tres lustros anteriores.

Y no es que aquel haya sido particularmente bueno, por el contrario, muchos de los principales problemas que actualmente tiene el país se debe a errores cometidos durante los gobiernos de Vázquez y Mujica. Pero el giro radical que ha tomado la coalición de izquierda debe ser motivo de preocupación para todos los uruguayos, tanto sus simpatizantes como sus detractores.

Una larga lista de temas en los últimos dos años podría citarse para confirmar el aserto del párrafo anterior, pero basta recordar algunos aspectos estructurales que han cambiado recientemente y algunos episodios de estas últimas semanas como ejemplos puntuales. Si una característica desde el punto de vista de su composición sectorial tiene el actual frentismo es que en él ha desaparecido la socialdemocracia. En efecto, este sector que supo ser mayoritario con Hugo Batalla a la salida de la dictadura y tener votaciones muy importantes con Asamblea Uruguay liderada por Danilo Astori en 1994, ha tendido a ir menguando su caudal electoral hasta su práctica desaparición en nuestros días.

Incluso el actual intento de recomposición de un sector que apele a este electorado como el que se está intentando desde la llamada Convocatoria Seregnista -nombre demasiado similar al fracasado Frente Liber Seregni- ya ha surgido destinado al naufragio. Tanto por sus diferencias internas que ya han quedado expuestas, como por el anuncio de que van a apoyar al candidato tupamaro Yamandú Orsi o la defensa que ha realizado su pretendido referente moderado Mario Bergara posando sonriente junto al criminal dictador cubano Díaz-Canel, el nuevo grupo se parece demasiado a los demás sectores radicalizados de su partido. Hasta un legislador habitualmente sensato como José Carlos Mahía ha entrado en esta desaforada carrera hacia el abismo de la izquierda radical acusando al gobierno nacional se ser un “Narcogobierno” en la reciente interpelación a los Ministros Heber y Bustillo, como puede comprobar usted mismo si ingresa a su perfil de Twitter. Un sector tan desnorteado no tiene camino ni futuro.

El giro radical que ha tomado la coalición de izquierda debe ser motivo de preocupación para todos los uruguayos, tanto sus simpatizantes como sus detractores.

Pero ejemplos recientes se encuentran en los apoyos que varios dirigentes frentistas han realizado a sus cómplices regionales. El apoyo que han brindado al gobierno de Gabriel Boric en Chile y su intento de reforma constitucional que pretende transformar al país trasandino en una nueva Venezuela es por demás significativo. De triunfar este domingo el gobierno chileno en el referéndum previsto sobre el proyecto de Constitución en discusión, ese querido país de nuestro continente puede irse despidiendo de su democracia, como queda en evidencia de una mera lectura de los principales cambios que se proponen.

Pero quizá más significativo aún sea el apoyo que le han brindado a la enriquecida vicepresidente de la República Argentina, Cristina Fernández, ante el pedido de condena que realizó un fiscal por los impresionantes actos de corrupción durante su gobierno. En efecto, desde el expresidente José Mujica a los legisladores frentistas que integran esa entelequia absurda llamada Parlamento del Mercosur, hasta el Partido Comunista se han expresado categóricamente en respaldo no solo de un personaje político lamentable de nuestro continente, que acumula causas de corrupción como carteras Louis Vuitton y que ha sido especialmente perversa con nuestro país. Este apoyo a Fernández de Kirchner no solo es una atrocidad desde dónde se lo mire por el daño que sus políticas populistas le hicieron a la Argentina, es especialmente grave por sumarse a su estrategia de amedrentar al Poder Judicial argentino. Si algo le faltaba a este Frente Amplio es avalar la corrupción y defender a enemigos declarados del Uruguay.

Las pruebas sobre el desbarranque frentista pueden seguir acumulándose, basta recordar algunas de las frases del senador Charles Carrera atacando al gobierno porque se descubrió que violaba consuetudinariamente la ley actuando con pasmosa discrecionalidad. Pero lo importante no son los episodios puntuales sino no llamarse a confusión, este Frente Amplio que hoy actúa en nuestro país es un partido de orientación chavista, lo que es enormemente peligroso para la República.

Es necesario entonces tener esto presente para no caer en las distracciones que plantea cuando lo que está en juego es la libertad de los uruguayos.

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