DURANTE el año 2003 fueron asesinados 53 periodistas y encarcelados 134. Esas cifras mundiales indican dos cosas: el riesgo en que puede moverse la profesión y el relieve que tienen sus opiniones, ya que alguien se toma el trabajo de matar o encarcelar a los autores. Como hace poco se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, ese aniversario parece útil para referirse no sólo a los márgenes mortíferos del oficio y al coraje con que unos cuantos colegas se desempeñan en los sitios más arriesgados del planeta, sino también a las inestabilidades de la propia prensa, siempre amenazada en su papel de "factor esencial para la vigencia de la democracia y objetivo humano fundamental en el campo de la información y el conocimiento".
LA Asociación Mundial de Periódicos (que se abrevia WAN por su nombre en inglés) es la organización mundial de la industria de la prensa, representa a 18.000 diarios y abarca entre sus miembros a 72 asociaciones nacionales, ejecutivos periodísticos de 102 países, 13 agencias de prensa y 10 grupos regionales o internacionales. Entre los objetivos primarios de la WAN figura "defender y fomentar la libertad de prensa en todo el planeta", meta por cierto inalcanzable en un mundo donde Myanmar (la ex Birmania), Somalía, Cuba o Corea del Norte pueden figurar como ingratas excepciones a la deseable regla mundial de libertad de expresión, entre otros márgenes de maniobra que el hombre no debe perder. La libertad de prensa, según la WAN, "se reconoce hoy, más que nunca, como el prerrequisito fundamental para un progreso y una estabilidad duraderos en materia social, cultural, económica y política, y como un poderoso aliado en la lucha contra la pobreza, la corrupción, la ignorancia, el analfabetismo y las enfermedades, como males que amenazan la existencia, tanto en naciones desarrolladas e industrializadas como en los países más pobres".
OPINANDO acerca del Día Mundial de la Libertad de Prensa, un directivo de la institución ha expresado que "por un lado se trata de una jornada de luto, a causa de los periodistas asesinados, y por otro, una ocasión para expresar solidaridad y apoyo a los colegas que sufren entre rejas o a quienes simplemente —de cien maneras diferentes— se les impide llevar a cabo su trabajo". Pero asimismo ese día es una oportunidad ideal para subrayar el alcance de la libertad de prensa como privilegio de algunas sociedades, explicando de paso cómo una prensa verdaderamente libre puede colaborar en la búsqueda de la paz y la prosperidad, en medio de un mundo tan cruzado de violencia, de guerras, de desastres económicos y de masas humanas con necesidades insatisfechas.
CABE agregar que las zonas del mundo en las que murieron más periodistas durante el año pasado, son Africa del Norte, Medio Oriente y Asia. Pero al margen de esas temibles regiones, otros cuatro fueron asesinados en Europa, once en América y dos en el resto del continente africano. Un observador uruguayo no debe clavar su mirada en sitios demasiado remotos, ya que en la Argentina hubo casos recientes de muerte violenta de gente de prensa (como el fotógrafo Cabezas, asesinado por una mafia económica) y en Colombia siguen produciéndose muertes de periodistas bajo la vieja presión de una guerra civil originada hace cuatro décadas. El reverso de esas sombras es la cara alentadora de las celebraciones del Día de la Libertad de Prensa, fecha en la que miles de periódicos del mundo publican entrevistas a personalidades capaces de opinar sobre prensa libre, censura, limitaciones de la tolerancia política o consecuencias de la penuria cultural.
CUANDO se habla de libertad de prensa corresponde reflexionar que no sólo una dictadura es capaz de limitar ese beneficio sino que otros factores, menos visibles pero igualmente decisivos (desde la concentración de influencia económica en algunas manos o el mal uso de las herramientas de poder en otras) pueden terminar con la vida de un diario, con la carrera de un periodista intrépido, con los márgenes de crítica que pueden esgrimirse en contra del gobierno y con la autonomía de juicio de cualquier cronista. Pero esos y otros aspectos del problema deben tenerse en cuenta no sólo en el día mundial que festeja la libertad de prensa, sino en los restantes 364 días del año como compromiso para seguir ejerciendo un oficio lleno de desafíos, de provocaciones, de privilegios y de fuerza moral.
Contra Seregni
El hecho, trasladado a los otros partidos que actúan en el plano nacional, equivaldría a que los blancos se opusieran a un homenaje a Oribe, los colorados no aceptaran honrar la memoria de Rivera y los cívicos negaran su apoyo a un acto de recordación de don Juan Zorrilla de San Martín. Porque eso es exactamente lo que acaba de hacer la Mesa Política del Frente Amplio: rechazar un homenaje a la trayectoria de su fundador, el Gral. Líber Seregni. En efecto, la Vertiente Artiguista propuso en la reunión del máximo órgano político de la izquierda que el Gral. Seregni encabezara todas las listas frentistas a la Convención Nacional. Algún distraído habrá supuesto que la iniciativa sería aprobada por unanimidad y con un voto de aplauso. Se equivocó feo: la moción contó con la oposición del MPP, del PCU, de la Corriente de Izquierda, el 26 de Marzo y el PST y por lo tanto resultó rechazada. ¿Qué pecado político le atribuirán estos sectores a Seregni para oponerse a "un reconocimiento a su trayectoria y a su acción unitaria y como un homenaje a lo que fue su aporte para que el FA tenga la posibilidad de llegar al gobierno".
Como se ve, el Frente es rico en ingratitud y en incoherencia.