EDITORIAL
diario El País

La salida uruguaya según K

Es gracioso cuánto se puede equivocar uno al tratar de interpretar el contenido de una noticia por cómo ha sido titulada.

El colega El Observador publicó anteayer una columna de la publicación argentina El Cronista, firmada por Martín Dinatale, donde se informa que el gobierno de ese país planea aplicar una solución “a la uruguaya” para salir de su crisis.

Por lo visto ensalzan lo que llaman “la salida uruguaya” y quien lo lee desde este lado del charco, supone que se están refiriendo al histórico camino de reconstrucción económica emprendido a partir de la crisis de 2002 por Alejandro Atchugarry e Isaac Alfie.

O bien a la ya internacionalmente reconocida superación de la emergencia sanitaria de los años 2020 y 2021, con un gobierno que, a diferencia del argentino y de tantos otros, no encerró a la población y mantuvo encendidos los motores de la economía, a decir de nuestra ministra Azucena Arbeleche.

Pues no. La salida uruguaya que resulta paradigmática para los actuales gobernantes de Argentina es, ni más ni menos, la que permitió al Frente Amplio mantenerse 15 años en el poder.

Según consigna Dinatale, funcionarios y dirigentes oficialistas de ese país opinan que la desembozada lucha intestina que hoy vive el gobernante Frente de Todos entre albertistas y cristinistas, debería mirarse en el espejo de lo que llaman “institucionalización de las diferencias”, que fue lo que hizo el Frente Amplio para gestionar sus perfiles internos cuando fue gobierno.

Dicen que “Tabaré Vázquez y José Mujica tenían notables diferencias de criterio aunque lograron convivir y llevar adelante el país sin entrar en una crisis interna”. Suponen que la organización de una mesa de debate interno dentro del frente gobernante impediría que la sangre llegara al río, como dicen que pasó en Uruguay durante el ciclo frenteamplista: “estaban en el mismo espacio los tupamaros, los socialistas, la Alianza Progresista y el Nuevo Espacio, entre otros. Lograron gobernar 15 años con profundas diferencias internas, pero tomaron medidas para que la economía se fortaleciera (…)”.

Una columna de la publicación argentina El Cronista, firmada por Martín Dinatale, informa que el gobierno de ese país planea aplicar una solución “a la uruguaya” para salir de su crisis.

Para más datos, el autor del mencionado artículo cita una frase textual de Alberto Fernández, quien dijo en ocasión de venir a apoyar al candidato Daniel Martínez: “tenemos que tratar de copiar los 15 años de desarrollo que lograron con el Frente Amplio”.

Sabido esto, no estaría demás recordar a los colegas argentinos, así como a los integrantes de su sistema político, que el mentado fortalecimiento de la economía en ese período no fue tal y los 15 años de desarrollo, menos.

Sería bueno contarles que en lo único que fueron consistentes los tres lustros de gestión del FA fue en el incremento constante del déficit fiscal, la presión impositiva, la desocupación en el sector privado y la sobreocupación de funcionarios públicos.

¿Cómo se zanjaron realmente las diferencias entre seudoliberales, socialdemócratas y marxistas dentro de ese partido de sectores variopintos?

Con un Ministerio de Economía que apuntaba para un lado y una Oficina de Planeamiento y Presupuesto que lo hacía en dirección diametralmente opuesta, convirtiendo a la conducción económica en una cinchada de ideologías irreconciliables.

Con la designación de presidentes de empresas públicas que no tenían mérito para gerenciar “ni un quiosquito”, al decir de Esteban Valenti, y que embarcaron a los entes en erogaciones cuantiosas, absolutamente innecesarias, ante las cuales la línea económica pragmática (Astori y su equipo) no tenía más remedio que mirar de afuera, la ñata contra el vidrio.

Sería justo recordarles los cruces de declaraciones entre Astori y Mujica cargándose responsabilidades por los desastres de Pluna y Ancap, o la más reciente admisión del primero, en el sentido de que el proyecto de la regasificadora fue un error mayúsculo e inentendible, cuando ya se sabía de antemano que no habría mercados a los que abastecer con ese proyecto faraónico.

Pero así son las afinidades ideológicas.

Ante un manejo actual criterioso de la economía por parte de nuestro gobierno de coalición, el Pit-Cnt y su apéndice político Frente Amplio reclaman al gobierno la incorporación de unos cuantos de los pases de magia que se aplican sin éxito en Argentina. Y en retribución, el malogrado gobierno del país hermano pone como ejemplo una gestión en Uruguay que fue tan mala, que desembocó en una inevitable rotación de poder.

Por sus resultados, los reconocemos.

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