Una reciente publicación de British Petroleum informa que Venezuela ha desplazado este año a Arabia Saudita, como el país que tiene las reservas petroleras probadas más extensas del planeta. Son 296.400 millones vs. 265.000 millones de barriles. En gas también sus existencias son enormes. Sin embargo, el resultado de la política del gobierno de Hugo Chávez ha reducido su extracción y promovido la desinversión en ese sector. Aunque el alto precio de los hidrocarburos parece no mostrar mayores variaciones en las cuentas nacionales, ha ocurrido una merma en volúmenes de exportación que se irá acrecentando. Son pocos los que con capital y tecnología están dispuestos a invertir debido a la falta de seguridad jurídica y los frecuentes decretos que emanan de la omnipresidencia ordenando expropiaciones en ése y otros campos. La estatal Pdvsa, convertida en la "caja "política que subsidia distintos emprendimientos políticos y surte a Cuba, Nicaragua y otros en condiciones especiales, no parece capaz de reunir suficientes recursos propios como para encarar un aumento de exploración y producción.
Pero no todo es petróleo. Venezuela también tiene mucha agua dulce, un factor de desarrollo potencial que no muchas naciones cuentan. Ciertamente, una situación envidiable si se la compara con la de los saudíes o de los Emiratos Árabes. La cuenca del Orinoco brinda a Venezuela un potencial hidroeléctrico como pocos en el mundo. Sin embargo, los venezolanos padecen cortes de energía diarios. Les falta electricidad y frecuentemente combustible.
A la vez tiene otros factores adicionales de riqueza, como los grandes yacimientos de mineral de hierro y su hasta hace poco, importante industria siderúrgica, recientemente expropiada a Techint. Lo que ha resultado en una brusca caída de la producción y aumentos en accidentes laborales. Por otra parte, los llanos, la gran y fértil sabana de altura, es apta para el agro y la ganadería que también ha caído bajo el manto de la incertidumbre y el atraso.
En paralelo con estas riquezas mal aprovechadas, Chávez anuncia la importación de dos batallones de tanques rusos, por muchos cientos de millones de dólares. Mientras el presidente Santos de Colombia, por más que quiera hacer la vista gorda respecto de estas novedades, no puede dejar de fijarse en el continuo aumento en gasto militar del vecino, refugio de las FARC y otros grupos.
Más cerca de nosotros leímos con cierta envidia algunas noticias que resaltan la generosidad de los recursos naturales a disposición de la Argentina. Xtrata, la tercera minera (suizo inglesa) en tamaño mundial, ha decidido invertir U$ 4.200 millones para poner en funcionamiento una mega mina de cobre y plata denominada "El Pachón", al borde de los Andes en San Luis. La exploración durará 25 años. Para lanzar el proyecto se tomarán 10.000 operarios. Además se prepara para otro ciclo de expansión, la exitosa mina de cobre y oro" Bajo la Lumbrera" de la Prov. de Catamarca y el gigantesco yacimiento de gas "Vaca Muerta" en la Prov. de Neuquén, es otra fuente de riqueza. Parece que la Argentina tiene la tercera reserva más importante de gas natural del mundo, encapsulado en roca. (EE.UU. y Canadá poseen el principal, seguido por China). Petrobras acaba de descubrir un nuevo yacimiento de petróleo en Santa Cruz. En Salta abunda el litio, material crítico para la producción de baterías, y fármacos, siendo Argentina uno de los 5 países donde se han detectado depósitos de este mineral (los otros; Chile, Bolivia, Australia y Zambia).
Cabe preguntarse entonces, porqué en estos ricos países, sus habitantes son quienes soportan las inflaciones más altas, hay desabastecimiento y pobreza. La explicación es una sola. La política de sus respectivos gobiernos lleva a que tanta opulencia se traduzca en estancamiento y desperdicio. Dilapidar parece ser el motor de varios gobernantes latinoamericanos, a pesar de que den cátedra de buena y democrática gobernanza. Al tiempo que buscan tener la mayor influencia en el continente, repartiendo petrodólares o haciendo cínicas confabulaciones como la que acaba de verse en Mendoza, donde se ha terminado de deshilachar al Mercosur. Mientras tanto, se pierden oportunidades y América Latina queda por fuera del mundo desarrollado y de los emergentes asiáticos.