La sucursal oficialista

Lo que pasó el miércoles en la Asamblea General no fue un accidente ni una maniobra ingeniosa para destrabar un empate, fue la confirmación de algo que ya resulta imposible disimular, Cabildo Abierto funciona como una sucursal del Frente Amplio y le regala consistentemente, cada vez que hace falta, la mayoría parlamentaria que los uruguayos no le dieron en las urnas.

Los números son por demás elocuentes. En la Asamblea había 65 legisladores del oficialismo y 65 de la oposición. Bastó con que los dos diputados de Cabildo, Álvaro Perrone y el suplente de Silvana Pérez Bonavita se levantaran de sus bancas y salieran de sala para que el Frente aprobara, con sus 65 votos en 128, la moción que envía a Fiscalía su informe sobre el caso Cardama. Ese informe de 96 páginas, con aspecto de denuncia penal contra los funcionarios del gobierno anterior, pasó así a ser la posición oficial del Parlamento. Como advirtieron desde el Partido Nacional, el primer punto de la moción ya remitía toda la documentación de la comisión, de modo que el segundo, el que consagra el informe frenteamplista, no tenía otro objetivo que la foto política.

El informe de la oposición, en cambio, ni siquiera se votó como correspondía. Se pasó por encima del reglamento y se desconoció el derecho de la mitad de la Asamblea General a que su posición fuera considerada. No es un detalle de procedimiento, es la forma en que funciona una democracia, donde las minorías, y con más razón una mitad exacta del cuerpo, tienen derecho a que sus mociones se traten y se voten. Atropellar eso es lisa y llanamente un abuso de poder.

La explicación de Perrone merece figurar en una antología del cinismo. “Era para romper el empate”, dijo, como si su función fuera garantizar que siempre salga algo y no representar a quienes lo votaron. Contó que intentó que se aprobara la moción de Gustavo Salle, que nadie quiso acompañar, y que como no tuvo acceso a la información confidencial no podía pronunciarse sobre los informes. Curiosa coherencia, no sabía lo suficiente para opinar, pero sí lo suficiente para garantizar que ganara uno solo de los informes, justamente el del Frente Amplio. Hasta admitió que la información es pública y está en la página del Parlamento, o sea que nada dependía de su retirada, salvo el triunfo del oficialismo.

Si de verdad no podía pronunciarse, lo honesto era quedarse en sala y abstenerse de favorecer a nadie. Irse no fue neutral, irse fue votar con el Frente de la misma forma y con el mismo resultado que si hubiera levantado la mano con comunistas, socialistas y tupamaros. Todo el mundo sabe que Cabildo hace lo que manda el Frente, con el mismo mecanicismo que el gobierno sigue a Lula en materia de política exterior.

Y no es la primera vez, es una constante. El bloque Frente Amplio - Cabildo Abierto ya es una realidad política que nadie puede seguir negando. Lo más llamativo es la memoria corta del oficialismo. Hace no tanto tiempo, desde el Frente se reclamaba un cordón sanitario alrededor de Cabildo, se lo trataba como una amenaza para la democracia y se acusaba a los partidos de la coalición de haber pactado con el diablo. Hoy esos mismos dirigentes reciben encantados los votos, o las ausencias, del diablo, siempre que les sirvan para imponerse. El cordón sanitario duró exactamente lo que tardaron en necesitar a Perrone.

Para Cabildo la cuenta es todavía peor. Un partido que nació prometiendo orden, respeto a las instituciones y defensa de los militares, termina prestándose para que el Frente mande a Fiscalía un informe que apunta contra el gobierno del que el propio Cabildo formó parte, con ministros incluidos. Si eso no es entregar las banderas, que otros le pongan nombre.

Todos los testimonios recogidos por la comisión aseguraron que no hubo ninguna irregularidad y quizá la única que se encuentre es el apresuramiento de Jorge Díaz de armar una conferencia de prensa para parar la construcción de los barcos, no sea cosa que los terminaran y se quedaran sin argumento político.

Los votantes de Cabildo que en 2019 y 2024 eligieron un partido opositor al Frente Amplio han sido brutalmente estafados por una componenda de escasa dignidad. Lo que hoy tienen es un socio parlamentario del oficialismo, que aparece cuando lo necesitan y desaparece cuando también lo necesitan.

En 2029 tanto el Frente Amplio como Cabildo Abierto, o quizás para entonces un solo partido, tendrán que rendir cuentas por esta actuación. Los uruguayos, no suelen apoyar a quienes los engañan.

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