La pobreza no cede

Se conocieron los datos de pobreza de parte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para 2025. El resultado más importante es que bajó muy poco con respecto 2024. En realidad, visto en el largo plazo, la pobreza no cede hace años, ya que la economía crece pero no hay forma de que las personas pobres sean menos del 15,5% de 2017, que fue el mejor resultado de la década.

Esta conclusión tan evidente resulta a su vez muy importante, porque no fue algo que cundiera en los años de la administración anterior. En efecto, cualquiera puede recordar fácilmente la campaña permanente que la oposición izquierdista realizó en los años 2020 -2025 para dar a entender que la pobreza había subido por culpa del gobierno, sobre todo luego de la pandemia, o que no había bajado lo suficiente luego de esa crisis y cuando se retomó la senda de crecimiento económico.

Tómese por ejemplo los resultados de 2022 y 2023: ella bajó de 20,1% a 19,7%, pero lejos de reconocerse esa mínima baja, que luego efectivamente profundizó su tendencia para alcanzar 17,3% en 2024, la oposición decía que nada había cambiado para bien. La verdad de las cosas es que la administración pasada tuvo que enfrentar los efectos de la pandemia, que tanto daño social y económico hicieron en todas partes del mundo, y al final de su gobierno entregó el país con la misma proporción de personas pobres con la que lo recibió: se trató de un gran resultado comparado, y que con justicia debe ser resaltado.

En este primer año de gobierno de Orsi el total de personas pobres pasó de 17,3% en 2024 a 16,6% en 2025. Nuestro PBI per cápita es mucho mayor que en 2018, pero la proporción de pobres en Uruguay es aproximadamente la misma que en aquel año (16,4%). Y este dato, lejos de llevarnos a una batalla partidista de quién hizo las cosas mejor que quién, debiera de llevarnos a pensar que estamos estancados en un resultado que está en el eje de 15 a 17% de pobres sobre el total de la población. Evidentemente, el enorme esfuerzo fiscal de hace décadas para bajar la pobreza no es suficiente.

También importa darnos un baño de realismo acerca de qué representa este porcentaje en términos de ingresos líquidos concretos. El INE lo plantea con claridad: un hogar inquilino de Montevideo compuesto por tres personas, con ingresos totales líquidos inferiores a $54.217, se considera pobre para 2025. Para el Interior, la cifra es de $42.053. A su vez, un hogar no inquilino de Montevideo compuesto por tres personas, con ingresos totales líquidos inferiores a $41.169 también se considera pobre, y ese dato para el Interior es de $33.799.

Esto quiere decir que un hogar compuesto de tres personas no será considerado pobre por nuestra estadística nacional siempre que los ingresos sean superiores a esos umbrales por región definidos. Si, por ejemplo, son tres en una casa alquilada en Montevideo y allí ingresan $55.000 pesos, para esta estadística ese hogar no es pobre. Se podrá por supuesto estar de acuerdo o no con esta definición, y seguramente a muchos les parecerá muy bajo el umbral así definido. O les parecerá errado creer estadísticamente que es lo mismo ganar $42.000 en términos de poder adquisitivo en Rivera, por ejemplo, con la frontera barata tan cerca, que en Florida.

Pero, en cualquier caso, el dato de 16,6% de pobres refiere a estas estadísticas y hace muchos años que no logra ser bajado drásticamente. ¿Acaso no es tiempo ya de un análisis político más profundo y transversal que deje en claro los límites de las herramientas sociales que nos hemos dado para poder bajar la pobreza en el país? ¿Acaso no será momento de decirnos que es tiempo de innovar en algunas políticas, de evaluar los resultados de otras que se aplican hoy en día, y de encarar cambios que resultan necesarios teniendo en cuenta estos datos de pobreza y estos umbrales tan bajos que nos fijamos para definirla? En este panorama y con la evolución fuertemente a la baja de la cantidad de nacimientos por año: ¿cómo podremos enfrentar un futuro próspero cuando estos datos de 2025 señalan que el 29,1% del total de los niños menores de 6 años son pobres?

Si para algo han de servir estas estadísticas no será para satisfacernos de que la pobreza ha bajado un poco con relación al año pasado. Lo grave es constatar que ella no baja sustancialmente hace muchas décadas, y que siempre son los niños los más afectados. La pobreza por lo tanto no cede. Es tiempo de enfrentarla con otras herramientas y para ello hay que generar consensos políticos más amplios.

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