La discusión no parece terminar

Durante semanas enteras los noticieros y demás medios dieron minuciosa atención diaria a un tema que mantuvo (al menos así creyeron quienes deban la noticia) al país en vilo: si hacer o no un túnel para el transporte público en Montevideo.

Medio Oriente estaba en llamas y el Caribe enrarecido, Ucrania seguía cada vez más sola en su lucha y Europa se mostraba entre desconcertada y enojada ante la desprolija agresividad de su principal socio, pero en Montevideo lo único que aparentaba importar era saber si habría finalmente túnel o no.

Una tesitura decía que era bueno hacerlo, y otra decía que mejor era repensar el sistema, pero siempre sobre la superficie de la avenida.

Todos los días, semana tras semana, se hablaba de eso como si no hubiera nada más interesante. Hasta que al final salió humo blanco y el presidente Yamandú Orsi se inclinó por la fórmula del intendente capitalino. El túnel se descartaba, el plan presentado por Mario Bergara parecía bueno.

Eso de que salió humo blanco habría que relativizarlo, porque al día siguiente el mismísimo secretario de la presidencia Alejandro “Pacha” Sánchez, volvió a insistir en que la idea del túnel era mejor. Con lo cual no solo puso en entredicho a su jefe sino que de algún modo anunció que el debate no quedó del todo zanjado. Todavía pueden aparecer sorpresas.

Para el común de la gente, la sensación que se trasmite es que ninguno de los dos bandos (oficialistas ambos) sabe de qué está hablando. Tiran ideas sobre la mesa, pero la población no percibe si realmente cuentan con expertos en el tema; más bien ven a gente que trabaja sobre la base de intuiciones y algunos pocos conocimientos: en otras palabras, improvisan.

Quizás no sea así, pero esa es la impresión que queda.

Parte de este ir y venir con lo del túnel está vinculado a una dura puja interna entre los dos sectores predominantes del gobierno (el MPP y el Partido Comunista) y eso se ve no solo en este asunto sino en tantos otros que parecen estar a la espera de que el presidente algún día se decida a laudar.

Pero parte también tiene que ver con que para el común de la gente, los proyectos no son claros. Se habla hasta de cifras y costos cuando en realidad es casi imposible saberlo en la medida que los proyectos mostrados parecen apenas borradores.

Se insiste en que se intenta transformar en forma definitiva el sistema de transporte urbano pero en realidad, la discusión se concentró en que hacer con 18 de Julio.

¿Qué pasa después que se llega al obelisco? ¿Cómo se sigue luego por avenida Italia hasta el Pinar o por 8 de Octubre hasta Pando? Es verdad que algo se ha dicho, pero poco y eso hace que le cueste a la gente imaginar de que manera funcionará ese sistema. Conociendo el mal gusto algo “brutalista” de los urbanistas locales, muchos tiemblan al imaginar cómo cambiará paisajísticamente esa zona entre el Obelisco y Tres Cruces y temen que todo termine en un gran mamarracho. Hasta hubo rumores de trasladar monumentos que jamás deberían ser trasladados. Su ubicación no solo es histórica, sino emblemática. También se planteó, por ahora descartado, hacer un tranvía elevado por encima del cantero central de Avenida Italia. Eludía cruces y permitía más velocidad. Pero en este Montevideo de hoy, sería inviable: las columnas terminarían pintarrajeadas de grafiti y habría basurales en la parte de abajo lo cual afectaría el interesante impulso inmobiliario que caracteriza hoy a avenida Italia.

Tampoco se habla mucho del resto del transporte público. El que sube por General Flores, o San Martín, o Millán o Agraciada, es decir al norte y al oeste de la ciudad.

Para muchos, lo del túnel parecía una locura pero al ver los planos del plan Bergara, su ansiedad no se calmó. Ese exceso de sendas y veredas, resulta confuso en el papel y la pregunta es si no lo será en la realidad. No faltará el bromista que diga que les faltó agregar una senda más a las tantas ya propuestas: una que diera paso a los motos de los célebres “delivery”.

Mientras tanto, ¿Qué está pensando la Coalición Republicana? ¿Dónde está su equipo de expertos de primer nivel para presentar una mejor alternativa? ¿Con quién está hablando Martín Lema o los otros que quieran ser intendentes por la oposición?

A esta altura, la Coalición Republicana no puede, pensando en la próxima elección, creer que con hacer una lista de lindas promesas gane. Debe haber una propuesta concreta con la que empezar a trabajar desde el primer día.

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