Hay que ir acostumbrándose a la sigla del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, que en inglés es CPTPP: se trata de una enorme oportunidad para Uruguay y cuyo éxito nos exigirá mucho trabajo y responsabilidad.
La noticia ocupó grandes titulares hace unos días y no es para menos: haber logrado ingresar como candidato a formar parte del CPTPP es un logro importante de nuestra política exterior. Se trata de una de las zonas de libre comercio más importante del mundo, formada por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el Reino Unido, y muy prontamente por Costa Rica. Además, en su agenda está abrir rápidamente negociaciones con Indonesia y con Filipinas.
La puerta que se abre es doble. En primer lugar, está la negociación propia de Uruguay, que en distintos rubros económicos deberá plantear a los países del CPTPP cuáles son sus ofertas para abrir lo más posible su comercio, a la vez que integrarse de la mejor forma a los estándares de exigencia en materia de producción y competencia. La integración al CPTPP operará entonces como potente herramienta de apertura y modernización de distintos sectores de nuestra economía nacional.
En segundo lugar, está la expansión en el juego regional asiático. En efecto, es allí en donde la economía mundial más crece, es allí en donde nuestros productos de mayor competencia pueden hacer la diferencia, y es allí en donde podremos encontrar, en definitiva, lógicas complementarias que potencien nuestro comercio, inversión y empleo exportador. Con un agregado fundamental: al estar ya integrados al CPTPP países que forman parte también del mundo Atlántico, como Canadá y Reino Unido, la sinergia de apertura nos abre incluso más posibilidades.
Tomemos el ejemplo inglés. Demoró dos años en cerrar sus negociaciones con los países de CPTPP luego de ser aceptada su candidatura. Pero en todo este tiempo que hace que ha quitado la estructura política de la Unión Europea, no habíamos logrado generar una aceptada lógica bilateral que nos condujera a un vínculo de libre comercio con Londres. El asunto se logrará entonces por esta vía lateral pero enormemente legítima a la vez que eficiente: el CPTPP es la herramienta que fomentará nuestros lazos con un país clave para la región -su potencial de desarrollo en Malvinas es enorme -, a la vez que de fortísimos vínculos históricos con Montevideo.
Todo esto abre lo que podríamos llamar la Agenda CPTPP. En primer lugar, importa ser consciente de la enorme tarea que tenemos por delante. El ministerio de relaciones exteriores debe fijar su mejor equipo negociador para poder avanzar rápidamente en una integración al CPTPP que exige, de parte de los países ya integrantes, decisiones tomadas por consenso de sus hoy doce miembros. Allí hay una apertura política que importa que el gobierno de Orsi tenga bien presente: este logro del CPTPP se basó en una política de Estado que se mantuvo en el tiempo.
Será una excelente señal entonces que, para no dejar de lado la experiencia ya lograda, se apele a reconocidos técnicos y diplomáticos que conocen bien esta agenda, como por ejemplo el ex -subsecretario Albertoni que fue quien se puso el tema al hombro sobre todo en 2024. ¿Qué mejor que formar equipos que sumen experiencia y capacidad para sacar adelante este objetivo nacional lo más pronto posible, propiciando en ellos una fuerte unidad nacional?
En segundo lugar, una reunión política formal entre el presidente Orsi y las principales autoridades de los partidos de oposición que integran la Coalición Republicana es algo que no puede demorar más, de manera de afirmar simbólicamente también que esta Agenda CPTPP cuenta con el apoyo de todos. Así como ocurrió en 1991, cuando el presidente Lacalle Herrera citó a todo el mundo para poner sobre la mesa el tema del Mercosur, importa también ahora que todos los partidos se comprometan a sacar adelante las reformas administrativas, comerciales y legislativas que exigirá nuestra integración a este espacio de modernidad lleno de oportunidades para nuestros trabajadores y nuestras empresas.
Estamos ante un futuro promisorio. Ha pasado el tren de una mayor apertura mundial y Uruguay se ha subido a él. Precisamos profesionalismo, eficiencia y unidad nacional para seguir avanzando y poder disponer lo más rápido posible de mercados y oportunidades para nuestra mayor prosperidad. Es tiempo de que todos le demos prioridad a la Agenda CPTPP en 2026.