¿Hay o no petróleo?

Estamos a un siglo de las primeras perforaciones hechas en Uruguay para intentar encontrar petróleo, un elemento que cada día se vuelve más caro -¿y escaso?- en todo el mundo. Se iniciaron en Cerro Largo, siguieron en otros departamentos y llegado 1947 el padre Améndola dijo haber hallado petróleo y dio un formidable empuje a la teoría del petróleo uruguayo.

Las cosas no quedaron allí. Algunos sostienen que en otras búsquedas también se ubicó petróleo pero que, por ejemplo, en Canelones, en la década del cincuenta, el pozo exitoso, por alguna razón fue declarado seco y lo sellaron con cemento.

Mientras las prospecciones proseguían en tierra firme, a partir de la década del Setenta se desarrolló la investigación en la plataforma continental marítima, donde Uruguay tiene acceso a las cuencas sedimentarias de Pelotas (que llega hasta la altura del Cabo Polonio), Salado y Punta del Este. Luego de hacerse los pozos Lobo 1 y Gaviotín, el tema languideció hasta la presidencia de Jorge Batlle, cuando el 22 de enero de 2002 Ancap suscribió un acuerdo con una empresa que haría relevamientos en la misma zona, asumiendo todos los costos. El plazo de vencimiento de esta labor fue renovado varias veces, hasta julio de 2005. El asunto es que sólo se concretó la búsqueda en el 10% del área prevista, con resultados negativos, pero aún así, detectándose indicios de que el subsuelo podría contener yacimientos de petróleo o gas natural.

Una vez que asumió el gobierno "progresista", el efervescente presidente venezolano suscribió con el presidente Vázquez un contrato para suministrar a Uruguay todo el petróleo que necesitara, en condiciones que se consideraron ventajosísimas. Algo que quedó rápidamente relativizado y Uruguay siguió siendo uno de los países con las naftas y otros combustibles de precios más altos de toda América.

Quizás advirtiendo la fragilidad de las promesas de Chávez, Ancap buscó cosas más concretas aunque a veces un tanto extrañas. Por ejemplo, decidió buscar hidrocarburos en territorio argentino en una alianza con Enarsa y Repsol y también taladrando en territorio venezolano. Luego de esto, en septiembre de 2007, un alto jerarca del Ente uruguayo anunció que en enero o febrero de 2008, "luego de culminar tres etapas de investigación se sabrá si Uruguay cuenta con petróleo o gas en su plataforma". Poco después, el mismo jerarca dijo que posiblemente entre fines de 2008 y comienzos de 2009 Ancap estaría llamando a una licitación internacional para la prospección petrolera en la Cuenca de Punta del Este, siguiendo un modelo cubano de llamado a interesados.

Como se ve, Uruguay fue a través de décadas, ámbito de un proceso muy lento que en 2008 llegó a su primer siglo de vida sin resultados tangibles. Pero de repente, en junio pasado, estando en un periplo caribeño, el presidente Vázquez habló del gas natural y el petróleo. Según dijo el primer mandatario, ellos están a nuestro alcance.

Claro que casi de inmediato pasó algo curioso: altos jerarcas de Ancap dijeron que era prematuro afirmar que los yacimientos estaban allí, en el subsuelo de la plataforma continental (a Vázquez le había faltado algún cero a la hora de estimar su presunta profundidad) y que había que esperar a que se hicieran nuevos estudios. Tampoco pareció muy dispuesto a hacer anuncios concretos, el Ministro de Industria.

¿Cuál será la verdadera situación en torno a este tópico? Todavía hay muchos hilos sueltos e instancias donde la falta de palabras puede ser más significativa que la verborragia.

Sea como sea, según la versión más optimista en torno al asunto, la explotación de los eventuales yacimientos que contendrían entre 1 y 3 trillones de pies cúbicos, no se podría encarar antes de que pasen siete años. Sin contar con que serían yacimientos de alto costo extractivo. Esto último lleva a pensar si una baja significativa en el precio del petróleo no podría hacerlos menos interesantes. Aún nadie ha dicho nada en tal sentido, pero es una realidad que el precio por barril ha estado cayendo de las alturas donde se ubicaba muy recientemente.

Todo un escenario que conlleva la reflexión de que no es ocioso ir analizando otras fuentes de energía, ya que en estos temas los expertos sostienen que se tienen que formular planes tanto a corto como a largo plazo.

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