En los tiempos que corren, es abundante la oferta de investigaciones y rankings que cuantifican a nivel mundial todo tipo de cosas, en cuadros comparativos entre diversos países. Desde quienes son los poseedores de las mayores fortunas hasta un termómetro que mide la esquiva temperatura de la corrupción. Uruguay, a pesar de su poco peso especifico, figura también en algunas de estas listas (no en tamaños de fortuna) y nunca está demás poner atención a lo que indican. Pero no para regodearse cuando la puntuación parece favorecernos, como sucede con la referida al grado de corrupción, que si bien nos ubica bastante alejados de los primeros puestos en cuanto a honestidad, (en el número 25), nos posiciona en cambio como los segundos en Latinoamérica, sino para tomar nota de las luces de alerta.
Porque algo así se desprende del trabajo elaborado por el IFC, departamento del Banco Mundial especializado en el desarrollo del sector privado. Según el informe (Ease for Doing Business), el Uruguay ha experimentado una inconveniente caída en cuanto a las facilidades que ofrece para hacer negocios y ha quedado relegado por países como Ghana, lo que sorprende, lo mismo que Nicaragua; China que sorprende menos; Colombia, Vietnam, etc.
Nuestra tendencia a complicar y a multiplicar las exigencias y los trámites a la hora de iniciar un negocio, al momento de inscribir una empresa, nos ha empujado barranca abajo, desde el puesto 64 al 98. Siendo notorio que el desarrollo y el crecimiento de la actividad económica van, justamente, en el sentido opuesto. Son los países que facilitan y simplifican el quehacer de los negocios los que tienen un clima de trabajo e inversiones más tonificado. En ellos hay mayor creación de empleos y es menor la ilegalidad, ya que ésta es la respuesta natural a la carestía o las dificultades que presenta el trabajar legalmente. Por algo, los que se encuentran en los primeros lugares son Singapur, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Dinamarca, Gran Bretaña, Canadá e Irlanda, en ese orden.
Los rankings sobre la facilidad para hacer negocios, como lo aclara el propio informe, no dicen la historia completa, pero sirven para tener una visión sobre algunos aspectos. El indicador se limita a las regulaciones burocráticas, sin tener en cuenta la proximidad de grandes mercados, la seguridad de la propiedad respecto de robos, la transparencia del accionar gubernamental, las condiciones macroeconómicas, la solidez de las instituciones o la calidad de sus infraestructuras y servicios, excepto los relacionados con el comercio fronterizo.
En este sentido, India se ha puesto a la cabeza, facilitando el proceso con aduanas on-line para las declaraciones de importaciones y exportaciones y los barcos, por ejemplo, comienzan con sus declaraciones en forma electrónica, antes de llegar a puerto, lo que les ha acortado los tiempos en unos 7 días. Otras medidas positivas tenidas en cuenta son las referidas a la simplificación tributaria. Treinta y un país lo han hecho en el período 2006 / 2007 y la reforma más popular ha sido la reducción del impuesto a la renta empresaria. Entre ellos aparece Uruguay, lo que seguramente habrá significado puntos a su favor, aunque a la reducción mencionada, del 30% al 25%, se puso un nuevo impuesto a las utilidades, que al sumarse lleva la carga impositiva para el empresariado a un 30,5%.
Además, si bien mucho se habló desde el Ministerio de Economía, afirmando que se buscaba mayor justicia y simplificación en los tributos, por lo que se ha visto en los dos meses que lleva de existencia, con doce decretos reglamentarios, y lo complejo de sus 380 artículos -tal como lo describiera agudamente en una apretada columna, el ex ministro Ignacio de Posadas, el 6 de setiembre en Búsqueda- de simplicidad y justicia hay poco. Así que capaz que ni en el lugar 98 deberíamos estar.
Mientras en Estados Unidos, los procedimientos para empezar un negocio son 6, en Uruguay son 11. Los días que demanda en EE.UU. son también 6 y en nuestras tierras, 44 y el costo, medido en porcentaje de la renta per capita, en el primer país mencionado representa el 0,7%, en la República Oriental, el 46,0. El capital mínimo (% de renta per capita) en Estados Unidos es 0,0 y en Uruguay 180,5. Se puede seguir con comparaciones que deprimen, pero lo peor es que además de la pesada burocracia que nos aplasta, se percibe un "in crescendo" en las ansias reguladoras.