EDITORIAL

Frente Amplio radicalizado

Martínez será el candidato; pero lo que no se puede negar es que el domingo pasado terminó ganando dentro del FA y por un holgado margen, todo lo que aparece como de izquierda más extrema y radical.

Pasaron las elecciones internas y dejaron conclusiones electorales muy contundentes. Una de ellas, muy evidente pero bastante disimulada por el coro de analistas que conforman la hegemonía cultural pro-Frente Amplio (FA) del país, es que la izquierda mostró un rostro totalmente radicalizado.

Hay una idea bastante extendida según la cual el FA ha ganado repetidamente en estos últimos quince años gracias al equilibrio de sus fuerzas más radicales con las izquierdistas más moderadas. Por un lado, el protagonismo de tupamaros, comunistas, parte de los socialistas y otros grupos afines; por otro lado, el perfil del frente Líber Seregni y el astorismo en el sentido más amplio.

Si bien todo eso puede ser analíticamente discutible, lo que no se puede negar es que el domingo pasado terminó ganando, por amplio margen, todo lo que en el FA representa de izquierdista más extremo. En efecto, tras el triunfo del representante del ala moderada, Martínez, en realidad se esconde la reafirmación de las mayorías más radicales. Y este es, sin duda, el resultado más preocupante para el país, si se tiene presente que el FA será protagonista del balotaje de noviembre próximo.

En cifras redondeadas, en la interna del FA votaron 255.000 personas, y el triunfo de Martínez se apoyó en 107.000 voluntades. Su respaldo no fue de mayoría absoluta de frenteamplistas, sino relativa. Si se suman los votos de Cosse (65.000), candidata sobre todo de los tupamaros, y de Andrade (59.000), candidato de los comunistas, el apoyo a Martínez es superado ampliamente.

El dato no es menor, porque si ya era un hecho que la visión moderada había perdido peso en la interna del Frente Amplio en los últimos años, estos resultados vienen a confirmar fuertemente esta involución.

Los frenteamplista no acompañaron con fervor a Martínez. Ex -intendente de Montevideo, recibió en la capital solamente 45.000 votos de sus 107.000 en total, muy cerca por cierto de lo que obtuvieron allí Cosse (35.000) y Andrade (30.000). Y no es porque Montevideo no haya votado al FA en esta interna: de hecho fue el único departamento en el que la izquierda fue el partido más apoyado, contrastando así sobre todo con el Partido Nacional que logró mayoría de participación en el resto del país, exceptuando Salto y Rivera.

Cuando se deja de ver los resultados por porcentajes de internas y se analizan los votos efectivamente obtenidos por cada candidato y cada partido, también Martínez muestra signos claros de debilidad. En definitiva, su apoyo no está tan lejos del que obtuvieron dos recientemente llegados al sistema político: Talvi (97.000) en el Partido Colorado, y Sartori (93.000) en el Partido Nacional.

En la perspectiva del debilitamiento del ala moderada del FA, el apoyo de recibido por Mario Bergara en este sentido es altamente ilustrativo: con sus 24.000 votos, recibió menos apoyo que el que aparece como el más débil de los colorados, Amorín Batlle (algo más de 24.000), o el más débil de los blancos, Antía (34.000).

El protagonismo de las listas más radicales se muestra claramente en el caso de Montevideo. De los 126.000 votos que allí obtuvo el FA, 21.000 los aportó la lista histórica tupamara 609; 17.000 la histórica comunista 1001; y 13.500 un Partido Socialista de mayoría interna populista. Lejos quedan así los votos recibidos por las listas principales del frente Líber Seregni: el astorismo y su lista 2121, menos de 7.000 votos en total; y la 99000 de Michelini con algo más de 5.500: contabilizadas en conjunto, es bastante menos que el apoyo que recibieron sólo los comunistas.

Con la perspectiva de conquistar el voto de centro y despolitizado, ese que caracteriza a gran parte del 60% de los uruguayos que no fueron a las urnas el pasado 30 de junio, Martínez seguramente intente mostrar un perfil moderado y conciliador. Es por eso que importa mucho no dejar de tener presente esta fotografía de la interna frenteamplista: porque es ella la que luego tiene el mayor peso en las decisiones de la coalición de izquierdas. En efecto, son los sectores que ahora recibieron más apoyo interno los que quedaron legitimados para impedir cualquier reforma de gobierno en un sentido moderado que, de ganar Martínez, pudiera intentarse. El FA, por ejemplo, seguirá respaldando a Maduro y seguirá también apostando a subir impuestos y engordar al Estado.

Que nadie se crea el cuento de que el triunfo de Martínez es el triunfo de la socialdemocracia moderna. El 30 de junio ganó en las urnas el FA radicalizado. Hay que tenerlo bien presente al momento de votar en octubre.

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