Expo Prado, la misma sintonía

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Fue como debería ser siempre.

El discurso del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Gonzalo Valdés, que contó con la presencia del presidente Lacalle Pou y del ministro de Ganadería, Fernando Mattos, no fue confrontativo con la política del gobierno como ocurría en años anteriores, sino que fueron mayoría las coincidencias y el respaldo, más allá de algún malestar y reclamos puntuales.

Muy lejos de aquella situación que culminó con la concentración de Santa Bernardina a impulsos de Un Solo Uruguay (enero de 2018), porque el Presidente de la República (Tabaré Vázquez) se negaba a recibirlos y escuchar sus problemas. Bastante absurdo fue ese episodio y mucho tuvo que ver con el triunfo electoral de Lacalle Pou con su Coalición Republicana y la derrota del Frente Amplio tras 15 años en el poder. A la izquierda, sobre todo a los comunistas, les molesta el sector agropecuario.

El Uruguay, su pasado, su realidad y su futuro están íntimamente ligados con el sector agropecuario que “es el motor del país”. Un sector que representa el 80% de las exportaciones, que este año se espera que alcancen un récord histórico de 14.500 millones de dólares (casi 11 mil millones de productos agroindustriales) genera más de 270.000 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos, principalmente en el interior del país donde hace florecer ciudades y pueblos.

Veamos algunos aspectos del discurso de Valdés.

-Formuló una severa crítica al ar- tículo 420 del proyecto de Rendición de Cuentas votado a mediados de agosto por la Cámara de Diputados que estableció que el Banco República le transferirá al Tesoro el 0,1% del precio FOB neto de exportaciones de animales bovinos y ovinos, menudencias, productos y subproductos relacionados (parte de un gravamen ya vigente que es de 0,6%). Ese dinero -estimado en US$ 2 millones anuales- que hoy recibe el Instituto Nacional de Carnes (INAC) pasaría a reforzar programas de ciencia, investigación y educación.

“Conocemos muy bien la realidad de países vecinos aplicando detracciones”, puntualizó en clara alusión a la política kirchnerista que terminó por promover un éxodo del sector agropecuario que tanto benefició a nuestro país.

Muy lejos quedó aquella tirantez que culminó con la concentración en Santa Bernardina a impulsos de Un Solo Uruguay (enero de 2018), porque el Presidente de la República (Tabaré Vázquez) se negaba a recibir al campo.

Cabe sostener que el gobierno comparte esta crítica y que el ministro Fernando Mattos la calificó de “pésima señal”. Ahora se espera que sea modificado en su instancia en la Cámara Alta.

-Destacó la acción del gobierno en la búsqueda de acuerdos comerciales con otros países: Turquía, Acuerdo Transpacífico (integrado por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) y el TLC con China. “Esta búsqueda -agregó- nos obliga a replantearnos el papel del Mercosur, una unión que nos ha mantenido estancados en muchos aspectos”.

-También reconoció los trabajos que se están realizando en materia de electrificación rural y en la conectividad, priorizando a las escuelas rurales. También las obras viales que posibilitan el movimiento de la producción.

-Criticó el tipo de cambio: la falta de respuesta a la devaluación del dólar que rondó el 10% que, acumulado a la inflación a agosto que fue de 9,3% se convirtió en una inflación del 17%.

-Pasó factura al gobierno anterior del Frente Amplio: dejó un déficit fiscal del 4,9% y la creación de más de 60.000 empleos públicos nuevos.

-Explicó que desde 2011 a la fecha los salarios rurales han aumentado 59% más respecto a los salarios públicos y al índice medio nacional.

Esta Expo Rural 2022, que tuvo el récord de visitantes y entradas vendidas el jueves 15 de septiembre en oportunidad del paro general decretado por el Pit-Cnt, puso de manifiesto que la agropecuaria y el gobierno de Lacalle Pou están dispuestos a trabajar juntos. Y eso es una excelente noticia para el país que es el que sale ganando. Cada dólar que genera el campo se multiplica por seis en la economía nacional. Y si más vende mejor para todos.

Hay una realidad que dice que los pueblos del interior florecen o “cierran” al compás de la suerte de este sector. Su actividad explica el 38% del PIB y la ocupación que genera solo es superada por los funcionarios públicos (300.000).

El campo no detuvo sus tareas ni fue a seguro de paro durante el covid. Ese motor del país nunca se apagó, porque es su historia y la historia manda.

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