La reforma previsional que emerge del llamado diálogo social merecía una discusión seria pero documento acordado sólo por el Frente Amplio y el PIT-CNT no la ofrece y menos las salidas iracundas de las autoridades que lo defienden falseando su contenido. La gravedad institucional y económica se soslaya, enojándose con los periodistas, economistas, consultoras y expertos que advierten que estamos ante una propuesta tremendamente peligrosa para el país.
El informe presenta una propuesta ambigua y pésimamente fundamentada: centralizar la administración de las cuentas de ahorro individual en el BPS o en un nuevo organismo público, mientras las AFAP quedarían reducidas a gestionar inversiones. El gobierno insiste en que no se eliminan las AFAP ni se estatizan los fondos, pero el problema no es solo semántico, se altera una pieza esencial de la arquitectura institucional del sistema y se abre una zona de incertidumbre donde debería existir la máxima certeza. La página 63 del informe es reveladora. Allí las representaciones del PIT-CNT y ONAJPU dejan constancia de que la propuesta constituye una transformación relevante del modelo AFAP implementado en 1996, al que “siempre” se opusieron. También anuncian que seguirán reclamando una seguridad social universal, solidaria y sin lucro. Quienes quisieron eliminar las AFAP hace poco más de un año celebran ahora un avance parcial hacia su viejo objetivo. El gobierno podrá envolverlo en lenguaje técnico, pero el sentido político es inocultable y sencillamente es un enorme absurdo mostrar este resultado como un logro porque se “reconoce” la existencia de las AFAP, algo que de hecho hacen desde hace 30 años. El propio senador Andrade ha reconocido que están cambiando por ley lo que no pudieron cambiar en el plebiscito, en definitiva, todo este proceso es una gran burla para los uruguayos que se expresaron contundentemente en las urnas por sostener el sistema que nos hemos dado con buenos resultados desde hace tres décadas. La reforma planteada promete reducción de comisiones, pero la reforma de 2023 ya creó instrumentos eficaces para promover competencia. Se habla de mejorar la rentabilidad, pero no se abordan restricciones de inversión ni la necesidad de ampliar el acceso a activos del exterior, algo a lo que el Frente Amplio siempre se opuso. Se invoca la mejora de las jubilaciones, pero el propio subsecretario de Economía reconoció que esto no va a ocurrir.
Si bien el deterioro institucional es muy importante y ya hay varios informes de consultoras alertando por el cambio de reglas de juego en Uruguay que despierta temores fundados en diversos sectores de la economía, otro punto extraordinariamente grave es el agujero fiscal que se está cavando con entusiasmo digno de mejor causa. grave es fiscal.
El diálogo social culminó sin que nadie haya puesto un número arriba de la mesa y quienes deberían ser responsables de frenar este dislate, vale decir, el equipo económico se ha dedicado a defender una reforma que aumenta el gasto en cientos de millones de dólares fingiendo demencia. En una materia donde cada decisión compromete décadas de gasto no alcanzan frases huecas y celebrar que se mantiene las AFAP como entes fantasmas sin funciones reales. ¿Cuánto cuestan las medidas? ¿Qué impacto tienen sobre el déficit fiscal en los próximos años? ¿Cómo se financian? ¿Con nuevos impuestos o mayor deuda? ¿Cuánto va a costar el nuevo ente estatal que va a quitarle a cada trabajador la posibilidad de relacionarse directamente con su AFAP? ¿Qué pasa si se desata una andanada de juicios por el cambio de contratos vigentes? Nada de eso puede quedar para después y es un acto de irresponsabilidad monstruosa defender esta propuesta originada en los sectores que quieren eliminar las AFAP.
Estamos entonces frente a un enorme problema que las autoridades, especialmente las del Ministerio de Economía y la OPP intentan minimizar contradiciendo lo que dice a texto expreso el texto del informe que defienden con iracundia. Por algo han perdido la templanza, le vendieron el alma al diablo y están comprometiendo la suerte del país como plaza confiable para las inversiones, así como su sustentabilidad macroeconómica.
Los partidos Nacional, Colorado, Independiente y Cabildo Abierto han comprometido su oposición a este desastre. Por lo que, si faltar algo, el Frente Amplio está poniendo el futuro de nuestro sistema previsional nada menos que en la decisión de Identidad Soberana. ¡De Salle! Así está hoy el país.