Se inicia mañana un nuevo año de Legislatura de este período de gobierno. ¿Qué debe esperarse de la tarea de los partidos de oposición en este nuevo tiempo?
Como se sabe, en esta administración Orsi existe una particularidad importante con relación a los anteriores gobiernos de izquierda: por primera vez, el oficialismo no obtuvo una mayoría en las urnas que le asegurara contar con la mayoría absoluta de Diputados y Senadores. Hay sí mayoría en el Senado frenteamplista; pero en Diputados le faltan dos votos para alcanzarla. En función de lo que se vio el año pasado, esta dificultad en el inicio de la administración fue bien sorteada por el Ejecutivo. Sin ir más lejos, en la principal ley del quinquenio que es la que fija los lineamientos presupuestales para todo el período, en ambas Cámaras el oficialismo logró apoyos mayoritarios muy superiores al límite mínimo de 50 diputados y 16 senadores.
El tema es que se abre ahora un tiempo político diferente. Hay en efecto iniciativas que el Frente Amplio (FA) ha anunciado querer llevar adelante que son definitivamente muy polémicas. El caso emblemático es el del proyecto de ministerio de justicia que ya ha levantado resistencias entre blancos, colorados y Partido Independiente. ¿Logrará negociar el oficialismo con los dos diputados de Cabildo Abierto una mayoría en la Cámara baja que le permita encontrar esa mayoría que le asegure luego en Senadores aprobar su proyecto de ley? Es una de las más importantes interrogantes de este año político que se abre mañana.
Además, estos meses han dejado planteados desafíos muy importantes para el país a nivel internacional. En efecto, tanto los avances logrados en el CPTPP, es decir el acuerdo Transpacífico que involucra a Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Reino Unido; como la firma en Paraguay del acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), exigen para seguir adelante a paso rápido que el Parlamento apruebe cambios legislativos relevantes. Como en todo proceso de apertura comercial, existirán sectores que se verán fuertemente favorecidos y otros que deberán adaptarse para enfrentar la nueva competencia internacional: esto generará reclamos y posicionamientos diversos que llegarán al Parlamento y que tensarán políticamente a los representantes del oficialismo.
Aquí se abre la segunda gran interrogante de este año legislativo: ¿se logrará ratificar rápidamente el acuerdo con la UE y procesar los cambios legislativos que en diversos ámbitos están ligados a los procesos de aperturas comerciales que se han negociado con éxito a nivel del Ejecutivo? Porque si difícil la puede tener la administración Orsi con su ministerio de justicia para obtener mayorías, mucho más difícil la tendrá con estos temas internacionales: es que, sabido es, quienes más se opondrán a estas aperturas comerciales serán socios naturales de la izquierda, como el Pit-Cnt, y también partidos como el socialista o el comunista que descreen radicalmente de la competencia internacional capitalista.
Aquí el papel de los partidos de la oposición nucleados en la Coalición Republicana (CR) será muy importante. Por un lado, porque existe una natural confluencia de su parte en torno a este asunto internacional, por lo que podrán exponer fuertemente sus discrepancias con la izquierda cuando quede claro que ella no está completamente alineada tras los designios de la dupla Orsi- Oddone en materia comercial. Por otro lado, porque así como seguramente se oponga radicalmente a la conformación de un ministerio de justicia, para el país será muy relevante poder contar con sus votos en el Parlamento de manera de asegurar las mayorías necesarias para aprobar tanto el acuerdo con la UE como los cambios legislativos que exigirá la adhesión al CPTPP.
Aquí hay una dimensión de responsabilidad política que debe ser bien comunicada y afirmada. Ocurrirá este año, seguramente, que los avances que se precisarán para la mejor inserción internacional del Uruguay para potenciar nuestro comercio, nuestra riqueza y nuestra prosperidad, llegarán de la mano alzada de los partidos de la CR y no de todos los partidos que conforman el FA. Importa, por el bien del país, que esos votos estén asegurados. Pero también pensando en 2029, importa que quede muy claro que fue la CR y no la coalición de izquierdas quien abrió la puerta a esta futura prosperidad.
Se abre un nuevo año legislativo. Tendrá así desafíos importantes para los partidos de la CR.