Carrera en otra carrera

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Cual Catón criollo, (político romano, militar y escritor, llamado el Censor) Charles Carrera, senador por el MPP en representación del FA, arremetió la semana pasada contra el ministro del Interior, Luis Alberto Heber.

En duros términos pidió su renuncia y no se ahorró en calificativos de corte ofensivo, llamándolo “entregado”. Envalentonado seguramente, al considerarse con adecuadas credenciales para juzgar la actuación del titular de la cartera, dado su anterior cargo de subsecretario en el Ministerio del Interior en tiempos de Eduardo Bonomi, de triste recuerdo…

Sin embargo, todo indica que “el tiro le salió por la culata” pues el domingo 4, en el programa Santo y Seña que conduce el periodista Nacho Alvarez, se destapó una olla que trae a la memoria aquella famosa frase; “algo huele mal en Dinamarca…” de la obra de Shakespeare. De cuando Hamlet la oye de boca de su centinela, justo antes de la aparición del fantasma de su padre. Una pieza de teatro mundialmente reconocida, magistral y trágica, como también lo es en otra escala y en la vida real, que una bala perdida le cambie para siempre la vida a un hombre, que por desgracia era vecino del subcomisario de La Paloma. Quien estaba de jolgorio en su casa en la vereda de enfrente.

En primer lugar, la desgracia sufrida por Víctor Hernández al recibir un inesperado balazo al que sobrevivió pero que lo dejó minusválido. En segundo, la aparente extorsión sufrida por el herido y sus familiares para que no denunciaran, no se investigaran los hechos, ni se castigara a los culpables. Tercero, el notorio abuso de funciones del senador, otrora integrante de alto rango en el Ministerio del Interior. Cuarto, pero no menos importante, la generosidad mal entendida del que otorga regalías y utiliza “generosamente” dinero ajeno. Quinto, la malversación de recursos propiedad del Estado que no están a la orden de los caprichos o algo peor, de los funcionarios, del escalafón que sean o el lugar que ocupen.

A raíz de lo sucedido el FA hace causa común con el acusado. Como ya lo hizo con Raúl Sendic. Un personaje que fue nada menos que Presidente de Ancap y le costó tanto dinero al erario público y a los uruguayos que pagan por el alto costo de las empresas del Estado. Además de premiarlo luego transformándolo en vicepresidente del gobierno de Vázquez. El colmo de esa postura de “los amigos son los amigos” que se estila en el Frente Amplio, fue la declaración de la entonces presidente del senado, Lucía Topolansky. La mujer de Mujica, aseguraba haber visto con sus propios ojos el inventado título académico de Licenciado en Genética de la Universidad de Cuba, del Sr. Sendic. Licenciatura que más allá de haber sido una burda patraña, no le otorgaba mayores créditos para dirigir a la mayor empresa energética del Uruguay, la que bajo su gestión terminó en bancarrota.

Esa actitud de defender a los compañeros a ultranza, no solo como muestra de amistosa solidaridad sino también para oponerse a cualquier posibilidad de yerros, la conocemos. En el primer gobierno de Vázquez, el director de casinos Juan Carlos Bengoa, acusado de fraude y medidas ilícitas en el manejo y contratación de las maquinitas, fue otro que contó con un pétreo respaldo, sobretodo del grupo del ministro Astori. Al fin terminó tras las rejas por más 800 días hasta salir con libertad anticipada. En sus alegatos incluyó a sus superiores, afirmando que Mariano Arana, María Julia Muñoz y Alberto Rosselli estaban al tanto.

El colmo de esa postura de “los amigos son los amigos” que se estila en el FA, fue la declaración de la entonces presidente del senado, Lucía Topolansky. La mujer de Mujica, aseguraba haber visto con sus propios ojos el inventado título del Sr. Sendic.

Hay un consejo tan conocido como popular cuyo mensaje reza de esta manera; no hay mejor defensa que el ataque. Y evidentemente Carrera ha optado por esa estrategia para contrarrestar lo que la investigación periodística hizo conocer. Por lo tanto, el senador ahora contraataca y manifiesta ser víctima de una persecución. Acusa entonces, de persecución política al ministro Heber en represalia por el control que dice llevar a cabo sobre el actual gobierno. Abarcan sus críticas desde el puerto de Montevideo por el acuerdo con Katoen, hasta que el Ministro veranee en La Paloma, lugar del lamentable hecho.

Carrera hizo ingresar al herido con una falsa categoría en el Hospital ya que ni era policía ni familiar, donde estuvo 3 años. Además le daba unos vales autorizados por él. Muy humanitario todo, salvo que se salteaba los reglamentos y de acuerdo al hermano, implícita había una coerción para que no hicieran olas. Ahora habrá que ver el caso presentado por el Ministerio ante la Fiscalía. Hay una suma importante de dinero del Hospital Policial en juego, además de un posible delito de falsificación de documentos.

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