¿Ajenos a la crisis?

UNA vez más en el acto final del Frente Amplio realizado en la explanada municipal, el Dr. Tabaré Vázquez, plagiándose, esta vez solo a sí mismo, volvió a repetir lo de siempre: que ellos no tienen nada que ver con la crisis que ha afligido al país. Ese estribillo falaz, acompaña toda la prédica de aquel conglomerado. No es hijo de la ignorancia, que no puede ser tanta. Ni de la amnesia, porque no es tal, la que sólo finge olvidar. Sí lo es de la demagogia, ya que una de sus infaltables preferencias es el engaño deliberado y repetido, coincidente con esa clase de oratoria.

¿Lavatorio de manos ante la suerte del país? Tienen el dominio de las dirigencias sindicales. Que son otras tantas sucursales del partido político del Dr. Vázquez, y de Mujica. Se han convertido con su impulso y complicidad desde ya hace años, en centros de poder político, mucho más que gremiales. Paralizan los servicios por decisiones siempre minoritarias, siembran inseguridad, decretan por el motivo que se les ocurra cuantiosas pérdidas de los jornales, imponen privilegios corporativos, desalientan la inversión, y buena parte de normas legislativas, de las decisiones gubernamentales, de las políticas de los organismos autónomos provienen de sus exigencias y reclamos.

¿Lavatorio de manos en la suerte del país? Cuando han tenido desde hace largos años gravitación absolutamente decisiva, buena parte politizada, en la marcha de la Universidad y en otros importantes sectores de la docencia a todos los niveles.

ACTUARON frecuentemente atropellando la laicidad, con mayor preocupación por formar partidarios que estudiantes adecuadamente preparados para su convivir en democracia. No han escapado a esa politización las más diversas manifestaciones culturales, introduciendo sutiles discriminaciones en unos casos, o un descarado flechamiento en otros, como ocurre con el carnaval que todos pagan, pero suele ser el vehículo de manifestaciones groseramente proselitistas que operan como otros tantos comités de base.

No, no estuvieron en las nubes a lo largo de estos años. Bajaron cuando embistieron contra las instituciones democráticas, desprevenidas, generosas en su tolerancia, apegadas a su estado de Derecho, abiertas al pluralismo de sus corrientes, orgullosa de la independencia de sus jueces.

TRAIAN el mensaje de la tiranía cubana, su escuela, donde allí maduraron las embestidas, contaron con las armas, perfeccionaron su manejo y su odio a esa democracia que había que destruir. Su intentona fracasó entonces, pero este último objetivo lo alcanzaron, porque cayó la democracia y, porque trajeron la dictadura con su saldo amargo y regresivo.

Reiniciado el ciclo democrático, tampoco se lavaron las manos, algunas tintas en sangre, ni estuvieron en las nubes.

Todos los gobiernos democráticos que se sucedieron, debieron enfrentar con mayor o menor intensidad una oposición implacable, ruidosa, agraviante, dirigida a alentar el resentimiento, el odio, el desprecio al país, y al mismo tiempo la parálisis. La educación volvió a ser el blanco despiadado de sus embestidas, y la gran figura de Pivel Devoto al frente del Codicen tuvo que librar luchas incansables y denunciar el atropello a la laicidad.

NO hubo encrucijada del país en que no estuvieran a favor de la encrucijada y contra el país, llámese, entre tantos, el delicado tema de los etarras en el Filtro, que fue un abierto desafío a las instituciones, o el mal disimulado alborozo con que el propio Dr. Vázquez, en una de las horas más sombrías de la crisis, anunciaba y proclamaba la bancarrota del país, cuando estaba en vías de concluirse esa operación salvadora, que fue el canje de la deuda.

No hubo tampoco propuesta innovadora, esfuerzo por renovar al Estado, por tratar de ajustar su lenta marcha a la vertiginosa del mundo, que no hubiese contado ya no sólo con la oposición del partido y de sus sucursales, sino con el referéndum, más que como arma de participación popular, como un deliberado instrumento de retroceso y parálisis. Aplastar la acción de gobierno, frenar las innovaciones, dejar sumido el carro en el "peludo," esas fueron cotidianas señales de su presencia en la marcha del país. No bastaba con la parálisis, había que desalentar la inversión, aunque fuese congelar la pobreza y la desocupación, que así servían de banderas. Por eso eligieron la vía larga en el referéndum.

ESA fue la tesis de la senadora Arismendi que hizo camino en todos los demás referéndum; "el otro problema que tenemos es que presentadas las firmas esta Corte dócil, ya lo dijeron, inmediatamente determina que no es recurrible porque estaba en el Presupuesto, y se nos acabó el pastel. Por el camino largo estamos todo un año suspendiendo los negocios de los inversores, las sociedades anónimas y todo eso".

Si fuera por estos progresistas disfrazados, nuestro puerto, que es hoy uno de los más adelantados del continente, seguiría siendo el puerto cada vez más sucio, más caro, más atrasado, más abandonado, mucho más asfixia que pulmón del país.

En la crisis del país, está su firma, señores, está no sólo en los primeros planos, sino que para acercarse al gobierno que le es tan esquivo, apostaron sus esfuerzos para no salir de ella.

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