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Utopía laboral: reducción de horas

Alexander Salinas | Montevideo
@|Mientras se discute la reducción de la jornada laboral, miles de uruguayos siguen buscando trabajo. La realidad cotidiana revela otro rostro: el del desempleo y la informalidad creciente.

Muchos trabajadores deben desdoblarse en dos o tres empleos para sostener apenas lo básico; un progreso superficial. ¿Por qué? Reducir las horas de trabajo suena, en teoría, a una utopía moderna.

Si vamos a la historia, recordemos lo que pensaba Batlle y Ordóñez al proponer, en su momento, las ocho horas, con esa visión humana y moral. Más tiempo libre, más equilibrio, más humanidad y más tiempo con la familia.

Pero en contextos donde el empleo escasea y los salarios no alcanzan, esa promesa se diluye.

Uruguay no parece estar preparado para ese salto.

Carlos Slim, en su visita al Círculo de Montevideo, propuso trabajar solo tres días por semana. Su planteo reavivó el debate sobre cómo repensar el trabajo en tiempos de cambio.

¿Es posible imaginar una jornada reducida sin precariedad? La pregunta no es solo cuántas horas trabajamos. También importa cómo lo hacemos, con qué condiciones y para qué.

La productividad no depende solo del tiempo, sino del entorno que la sostiene. Si una jornada más corta puede ser eficiente y digna, ¿por qué no avanzar hacia ella?

Pero sin garantías sociales, esa reducción puede volverse excluyente. No alcanza con trabajar menos si muchos siguen sin poder trabajar. El modelo actual, incluso con menos horas, deja a demasiados afuera. Y eso también es tiempo perdido. Quizás el verdadero debate no sea la duración del trabajo, sino el sentido que éste tiene. Si se materializa la reducción de horas, que sea sin excluidos.

Empleo y desempleo en Uruguay.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), con datos de septiembre de 2025, la tasa de empleo se ubica en 59,9 %, y la de desempleo en 6,9 %; es decir, más de 100.000 uruguayos están actualmente sin empleo.

En este sentido, ¿podemos reducir la jornada laboral con más de 100.000 mil ciudadanos desempleados?

El camino:

Al final, queda claro que estamos lejos de una reestructura en ese sentido. Uruguay no está preparado para afrontar un cambio en la jornada laboral. Primero lo primero: para que todo lo anterior pueda ponerse en discusión, deben generarse más oportunidades laborales y más formación. Depende hoy del sistema público, pero también del compromiso del sistema privado. Debatir utopías es legítimo, promoverlas es injusto.

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