Un habitante del Cordón | Montevideo
@|Vi sin asombro que el pasado jueves 26 de octubre, la Ingeniera Cosse comenzó, en la zona del Cordón, la obra de su ciclovía axial sobre la Avenida 18 de Julio.
Como habitante del barrio me pregunto si ese proyecto de la Sra. Intendente, con presupuesto ambiguo y aceptación social dudosa, va a ser un nuevo “corredor Garzón” que su gestión nos legue, impráctico y peligroso.
En el barrio ya sufrimos el “robo” de las papeleras que, en otra instancia de Gobierno Departamental, el Frente Amplio tuvo el acierto de colocar. Ahora nos obsequiará con una obra que, hasta donde podemos prever, sólo traerá complicaciones para los vecinos y para el tránsito en general.
Quiero señalar -para que quede claro que pondero realmente a las personas que nos gobiernan por sus obras- que, a pesar de su imprevista desmesura presupuestal, sigo entendiendo que el proyecto del Antel Arena es positivo, tanto por su impacto barrial como por crear un centro de espectáculos de alto nivel: esto sí fue (en mi personal opinión) un acierto de la Ingeniera Cosse. Pero a veces las ambiciones electorales toman como rehenes a ciudadanos sin influencias, y por ello indefensos ante las medidas de las autoridades políticas.
Quizá la Ingeniera cree que en su competencia presidencial esta ciclovía por 18 de Julio le acarreará los votos de miles de ciudadanos ambientalistas. Tal vez tenga razón en esto porque a veces cierta demagogia cotiza bien, a pesar del delicado balance de demagogia versus desprestigio.
Pero lo que el ciudadano común se pregunta es si, admitido el derecho a gobernar que los votos le dieron a la Intendenta y su equipo, una obra municipal de este tipo no tiene una proyección urbana tal que necesite que las autoridades del Frente Amplio, o eventualmente a algún poder del Estado, la frene mientras se estudia mejor su viabilidad y su utilidad.
Cumplida esta etapa previa si se decide firmemente su viabilidad, dejaría de ser una imposición prepotente como lo es ahora, y como lo fue el caso del metafórico “robo” a la población de sus papeleras.