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Un viaje para reflexionar...

Observadora | Montevideo
@|El pasado jueves 6 de julio, cerca de las 8:30 hs, me subo a un 149 de Cutcsa, en la zona del Prado, con destino Pocitos (éste particularmente creo que decía destino Parque Rodó).

Mi recorrido es bastante corto habitualmente ya que me bajo en 18 de Julio.

En general intento subirme a ómnibus con pocos pasajeros y como tengo muchas líneas que pasan por Millán, tengo la suerte de elegir.

A lo lejos veo venir el bus y como me parecía que estaba vacío lo paré y subí.

Un gran bullicio me recibió. Sí, había un grupo importante de adolescentes que junto a 3 profesores (según pude observar) se trasladaban a algún punto de la ciudad.

Mucho ruido, algunos gritos, cantos, unos parados aunque había asientos, otros sentados, pero sobre todo me llamó mucho la atención sus expresiones.

Me encantan los jóvenes y suelo observarlos para tratar de entender cómo transitan esta etapa de su vida. Pero, en este caso, me llevé una gran decepción. Se ve que nadie les enseñó que al subir a un transporte público se debe tener respeto por el resto de los pasajeros; dentro de lo posible estar en silencio, no gritar ni decir malas palabras. En fin, todos aquellos modales que nos enseñaron nuestros padres y que por lo visto pasaron de moda. Cero empatía por el otro.

Intentaba comprender sus expresiones pero, la verdad, se me dificultó mucho.

De todas maneras, lo que más me indignó fue la actitud de los docentes que los acompañaban. Ninguno les llamó la atención respecto al comportamiento que estaban teniendo. Estaban en la suya, contestando mensajes por el celular o quizás chequeando la fecha del próximo paro...

Claro, eso sí debe ser importante para ellos, ¿verdad?

¡Vergonzoso! Muy indignada quedé después del viaje. Mucha pena me causó ver que estamos años luz de tener una buena educación. Si estos jóvenes no saben comportarse en un transporte público, ¿cómo van a encarar un trabajo con responsabilidad? ¿Acaso hay esperanza de que puedan terminar el liceo? Ni que hablar de la Universidad...

Supongo que más importante que aprender Matemáticas, Física o Química debe ser saber comportarse, el respeto por el otro, qué está bien y qué está mal, disciplina, responsabilidad, los valores que son esenciales a la hora de formarnos como personas de bien. Y si lamentablemente no tuvieron la suerte de aprenderlos o recibirlos en su hogar, creo que no estaría nada mal que los docentes hicieran un pequeño esfuerzo para transmitírselos.

Y esto no es de ahora!!! Porque estos chicos tenían 13, 14 o 15 años, no más.

Sin duda hay mucho por hacer en materia de Educación y hay una brecha muy grande entre aquellos que han tenido la oportunidad de nacer en un hogar con valores y concurrir a una institución que no sólo les brindó conocimiento sino también contención, respecto a estos chicos que carecen de todo eso.

Por eso, hay que trabajar mucho, ya desde la escuela para intentar cambiar la situación. No hay que perder la esperanza porque sé que hay gente que le pone ganas y está dispuesta a salir adelante. Por ellos, ya vale la pena!!!

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