Jorge Antunes | Montevideo
@|Les recuerdo aquella vieja canción de izquierda que decía: “las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”.
Esto viene a colación por el relato de Fancap, que insiste en convencernos de que Ancap es nuestra y que debemos defenderla. Por eso, parafraseando aquella popular canción podríamos decir que: “las pérdidas son de nosotros y los salarios son ajenos”.
Es insólita, injusta y prepotente la actitud y las medidas de fuerza que toman ante la posibilidad de asociar la producción de cemento con una empresa privada.
Tengamos en cuenta que esto tiene como objetivo sanar la sangría económica y, sin que esto ponga en riesgo sus trabajos. Pregúntese, ¿qué trabajador privado tiene esta suerte? Ninguno.
Lo lamentable es que, en su cómoda insensibilidad, no descartan realizar conflictos en las distintas plantas, incrementando con esto aún más las pérdidas que debemos pagar todos.
Porque quiero ser claro en esto, no es sólo un perjuicio para Ancap, es un robo a todos los uruguayos.
¡Cuándo entenderemos que mantener empresas públicas que son totalmente prescindibles para el país, sin ningún futuro y que generan pérdidas millonarias en dólares, significa menos dinero para soluciones habitacionales, menos recursos para educación, salud y seguridad para todos los uruguayos!