Nicolás Etcheverry Estrázulas | Montevideo
@|A todos nos vendría bien – y soy el primero en incluirme – una nueva perspectiva, una diferente forma de enfocar las cosas. Nos caracterizamos por ser muy críticos, cuando no criticones, con todo lo que nos rodea. Nada nos conforma. A todo le vemos el defecto, la imperfección, y en caso de que algo se nos presente positivamente enseguida nos sale el “sí, pero…”. Y nos quejamos de la falta de seguridad, de la deshonestidad de tantos, de la violencia física, verbal o psicológica que se expande como un incendio, o de lo intoxicante y deprimente que es enterarnos de tantas malas noticias un día tras otro. Y nos olvidamos de algunas verdades que son tan importantes como las que acabamos de describir:
1) Las malas noticias circulan siete veces más que las buenas y el bien es mucho más silencioso que el mal.
2) Todavía hay muchas personas que trabajan honestamente todos los días y quieren seguir haciéndolo a pesar de las múltiples dificultades y contrariedades que afrontan.
3) Son muchos los docentes que siguen encariñados con sus alumnos y van a escuelas desmanteladas, deterioradas y distantes quizás luego de atravesar ríos o arroyos inundados para llegar en hora.
4) Todavía quedan médicos y enfermeras que se vuelcan enteros para ayudar a sus pacientes porque tienen un nombre y apellido, no porque son un simple número o estadística anónima, y no están pensando en su escaso salario, las malas condiciones de trabajo o las horas de más que tienen que entregar.
5) Quedan todavía policías, jueces y fiscales que diariamente arriesgan sus vidas o su salud física y mental para defendernos de la delincuencia, la droga y el narcotráfico o las estafas económicas de cuello duro y blanco. Y todos ellos todavía cantan el himno con orgullo, respetan el escudo y la bandera, y quieren de verdad a su patria.
6) Hay numerosos padres y madres que son conscientes de su primigenia responsabilidad a la hora de educar a sus hijos y por eso saben combinar la exigencia con el cariño, les ponen límites según sus diversas edades, ensamblan la confianza con el respeto, y el diálogo con la sana disciplina.
7) Muchas personas todavía consideran y viven la política como un llamado para servir al país y procuran el mayor y mejor bien común de todos los ciudadanos, sin buscar otra recompensa que la de ser conscientes de cumplir con su deber. Siguen Intentando solucionar las discrepancias y los conflictos – siempre presentes e inevitables – mediante el diálogo pacífico y paciente, nunca mediante el insulto o la agresión. Son constructores respetuosos del Estado de Derecho, no del Estado de sus mezquinos intereses personales.
Entonces, en vez de discernir entre el vaso medio lleno o medio vacío, empecemos a agradecer que todavía tenemos un vaso. En vez de ver las rosas con pétalos y espinas, demos gracias porque todavía podemos contemplarlas.
Estas líneas fueron escritas inspiradas en una mujer que ha sido y sigue siendo ejemplo contagioso de generosa entrega hacia los demás, visión positiva de la vida, cariño desbordante y estupendo buen humor: Ana Garone de Durán. ¡Gracias Ana!