Dr. Julio Cardozo Conde | Canelones
@|Podrá parecer increíble, pero Trump no invadió Venezuela. Suena a disparate pero, para una teoría, es así.
Desde la década del ochenta existe un consenso internacional contra el narcotráfico, considerándolo un delito tan grave que cualquier nación lo puede perseguir donde sea y juzgarlo. Es algo que raya en la demencia pero es así y es esa la excusa de Donald Trump.
Desde 2020, hay en la nación del norte una acusación concreta contra Nicolás Maduro por conspiración para distribuir cocaína en Estados Unidos, por usar armas en el tráfico de drogas y por liderar el Cartel de los Soles. De acuerdo a este argumento, Venezuela, en tanto nación, no habría sido el objetivo de Trump sino que ingresó en ese país para extraer a alguien considerado un terrorista.
Cuando se iniciaba 2026, uno de los deseos más reiterados al levantar las copas, era que cayera ese patético dictador caribeño que tanto daño le había causado a su pueblo. Sin embargo, al salir a la luz el plan urdido en la Oficina Oval, se nos apagó la sonrisa. Las autoridades elegidas democráticamente en Venezuela quedaron de lado de un plumazo. Allí va a mandar Trump, no se sabe hasta cuándo ¡Y sus aspiraciones expansionistas llegan hasta Groenlandia! Está claro que hay negociaciones de todo calibre y la Presidenta de Venezuela en ejercicio, Delcy Eloína Rodríguez, parece estar intercambiando figuritas como en el recreo; y a Diosdado Cabello se le está soltando la lengua ya que va a querer zafar a como dé lugar.
Todo nos indica que va a pasar bastante tiempo hasta que sepamos algo parecido a la verdad. El mundo mira abatido. América pone las barbas en remojo.