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Tras el Estado de bienestar

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Arq. (J) Ignacio David Weisz | Montevideo
@|Lo que sigue intenta comentar una situación que nos afecta individual y colectivamente. Centra la atención en uno de los tantos roles y funciones inherentes al Estado: la seguridad interna, debido al negativo incremento que ha tenido, pero puede aplicarse a las restantes funciones del Estado. Premisas:

-El Estado es una concepción política caracterizada por una forma de organización social que recurre a instituciones especializadas para regular la vida de una comunidad en el marco de un territorio nacional.

-Esos organismos están encargados de aportar los servicios y las funciones que provean seguridad, justicia, bienestar, orden social, desarrollo económico, protección de los derechos de sus ciudadanos y garantizar su convivencia pacífica.

-El éxito de estos objetivos depende de cómo son gestionados funcionalmente y de los recursos dispuestos para ello.

-La comunidad delega en el Estado lo que no puede realizar personal o corporativamente.

-Nuestro Estado es integrado mayoritariamente por un grupo partidario, la oposición participa parcialmente de las instituciones; ambos son elegidos en comicios quinquenales.

Los hechos. Estamos constatando crecientes manifestaciones colectivas e individuales destacadas por:

-El antagonismo entre partidos políticos donde se confunde crítica constructiva con censura sistemática y anteponer intereses corporativos en detrimento de los nacionales.

- La carencia de valores éticos y morales tanto en el ámbito público como privado.

- Las discriminaciones raciales, religiosas, políticas, sociales, ideológicas, etc.

- La violencia verbal y física.

-Los delitos y crímenes con violación de leyes civiles y penales.

-Las afectaciones medioambientales.

Los cuestionamientos. Objetamos la entidad de estas manifestaciones pero:

-Los desastres provenientes de la naturaleza son asumidos con resignación.

-Las dependencias estatales destinadas al contralor de las carencias e irregularidades son inoperantes o ausentes.

- La marginación social constituye la mayor fuente de injusticias y de transgresores.

- La comunidad consume noticias y películas violentas que tratan minuciosa y generosamente esos temas.

- Los medios, amparados en la excusa de “la libertad de expresión”:

- Priorizan los delitos porque “venden”, confundiendo periodismo con informativismo.

- Instruyen a los delincuentes sobre datos que dificultan o impiden el esclarecimiento de las violaciones (revelando la existencia de cámaras de vigilancia, huellas dactilares en las vainas, etc.).

- Magnifican un delito solitario dando la sensación de que es más importante de lo que en realidad es.

- Relegan otras actividades de la sociedad vinculadas con el arte, la ciencia la tecnología, etc.

-Para superar ciertos acontecimientos extremos se recurre a soluciones radicales (amputaciones, podas, quemas, etc.), pero ponemos reparos escudándonos en los derechos humanos de unos pocos en detrimento de la mayoría.

-Ante una endemia o una epidemia se proveen vacunas para toda la población y ante el flagelo de la inseguridad se tiende a encarar la consecuencia en lugar de la causa.

- El ingreso de drogas y el narcotráfico no es calificado peor que una pandemia cuando sus consecuencias lo son.

- Admitimos la excarcelación de un delincuente que sale más peligroso y violento que cuando entró.

- ¿Qué valor tiene la vida de un asesino serial e irrecuperable como para que el Estado lo mantenga durante décadas?

Epílogo. El país en su conjunto está ante una situación inédita. Conminada exterior e interiormente por una multiplicidad de causas y factores, de distinta entidad, que afectan su existencia y su futuro, desde la naturaleza con sus inundaciones y sequías; los foráneos intereses económicos e ideológicos; el crimen organizado y el narcotráfico con sus consecuencias sanitarias, sociales, económicas y políticas, sin mencionar los cambios tecnológicos como la informática, la robótica y la inteligencia artificial.

Nuestros próximos gobiernos necesitan:

-Estar integrados por un personal capacitado y proclive a los adelantos que ya están en los países adelantados. Los políticos han demostrado ser intermediarios entre el conocimiento y la realidad. Sus campañas proselitistas carecen de programas que propongan soluciones integrales a los problemas detectados.

-Un estadista y estratega que sea capaz de enfrentar y superar la lucha contra la inequidad social, la falta de acuerdos políticos, las ideologías fundamentalistas opuestas al bien común, la falta de éticas personales y colectivas.

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