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Tormentas eléctricas...

Alejandro Mittica, guardavidas | Montevideo
@|Por qué el agua, en el mar o en la pileta, puede ser letal...

Cada verano, miles de personas continúan actividades recreativas en el mar, en piletas públicas o en piletas privadas sin dimensionar uno de los peligros más severos que existen en entornos acuáticos: las tormentas eléctricas. El riesgo no depende del tipo de agua ni del lugar, sino de la exposición al aire libre y al contacto con superficies conductoras.

En las playas, la advertencia es clara y visible: la bandera negra con rayo indica peligro extremo por actividad eléctrica y la prohibición total de ingresar al mar. Sin embargo, en piletas y natatorios muchas personas creen erróneamente que el riesgo es menor, cuando en realidad la amenaza es la misma.

Las descargas eléctricas por rayos provocan muertes de manera sostenida en todo el mundo. Estudios y registros internacionales indican que entre 6.000 y 24.000 personas mueren cada año por impacto de rayos. En Argentina, distintas estimaciones basadas en registros meteorológicos y periodísticos señalan entre 13 y 20 muertes anuales por esta causa.

La mayoría de las víctimas se encontraban al aire libre, realizando actividades recreativas, deportivas o de descanso, muchas veces confiadas en que “la tormenta todavía está lejos”.

Uno de los episodios más recordados ocurrió en Villa Gesell, en 2014, cuando una tormenta eléctrica provocó víctimas fatales y numerosos heridos en un balneario; un hecho que expuso con crudeza la peligrosidad real de este fenómeno natural.

El peligro de una tormenta eléctrica no depende de que esté lloviendo. La meteorología explica que existen descargas conocidas como “rayos del cielo azul”, capaces de caer a varios kilómetros del núcleo visible de la tormenta, incluso cuando el cielo parece despejado y no se escuchan truenos.

Esto ocurre porque las nubes de tormenta se expanden en altura y permiten que un rayo viaje grandes distancias antes de impactar en tierra. Por este motivo, ver sol o no percibir lluvia no significa estar a salvo.

En entornos acuáticos, el riesgo se incrementa porque: el agua es conductora de electricidad. La arena mojada, los bordes húmedos y el cuerpo mojado aumentan la posibilidad de descarga. En piletas y natatorios, las instalaciones eléctricas, bombas, duchas y superficies mojadas suman factores de riesgo.

Por eso, durante una tormenta eléctrica o ante riesgo inminente:

-En la playa, no se debe ingresar al mar y se debe alejar a las personas de la orilla. En piletas públicas o privadas, se debe evacuar el agua inmediatamente, suspender la actividad y alejar a los bañistas del entorno acuático. Estas medidas no son exageradas ni preventivas en exceso: son decisiones de seguridad básicas para evitar muertes evitables.

-El uso de protocolos de suspensión de actividades acuáticas por tormenta eléctrica comenzó a consolidarse a fines del siglo XX y comienzos del XXI, a partir de estudios científicos y de la profesionalización de los sistemas de guardavidas, profesores y responsables de seguridad.

-El mensaje es simple y directo: si hay tormenta eléctrica o riesgo de actividad eléctrica, no se permanece en el agua, sea mar, pileta pública o pileta domiciliaria. Respetar esta norma salva vidas. Difundir información clara sobre este riesgo es una herramienta fundamental de prevención y educación pública, especialmente durante la temporada de verano.

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