Dr. César Eduardo Fontana | Montevideo
@|El Cr. Juan Pedro Damiani solía definir con la frase del título aquellas cosas que eran pequeñas pero que se agrandaban innecesariamente para hacer barullo.
Pues bien, a raíz de que un oficial subalterno del Ejército se presentó ante la TV denunciando lo que al parecer serían irregularidades más o menos menores (y más antiguas que Adán y Eva), la oposición armó una tormenta con matracas e incluso parece que va o quiere convocar al Ministro de Defensa (que no es para nada santo de mi devoción) al Parlamento para pedirle explicaciones.
Pero he aquí que un Tribunal Internacional, no sé si con toga o no, advertido seguramente de las denuncias televisivas del señor oficial, decidió salir en defensa del Gobierno, que no del Estado, pues condenó a nuestro país a pagar una fuerte suma de dólares – que los abogados contratados por Uruguay lograron bajar muy sensiblemente- por el “affaire” PLUNA. ¿Recuerdan el remate del señor de la derecha y otras yerbas?; señalando que el gobierno uruguayo de aquel entonces violó sus obligaciones internacionales, dando un trato injusto, no equitativo y expropiatorio en relación a un inversor. Y entre otras “lindezas”, mencionó que la administración de aquel entonces obstaculizó la obtención de un préstamo cuando PLUNA estaba en situación de iliquidez.
No son palabras mías, sino del CIADI, un organismo internacional dependiente del Banco Mundial dedicado al arreglo de diferencias relativas a inversiones internacionales entre privados y Estados, en el cual seguramente no se aceptan chicaneos o demoras , incomprensibles por otra parte para bufetes del primer mundo. ¿Y quién gobernaba en aquel entonces?
Alguien de cuyo nombre no quiero acordarme diría Cervantes y que pertenecía a… el Frente Amplio, “en donde se puede meter la pata pero no la mano en la lata”, como se dijo una vez desde dichas filas.
Y PLUNA dejó de existir, más allá de si andaba bien o mal y Uruguay se quedó sin transporte aéreo de bandera, amén de las consecuencias jurídico-penales que afectó a dos importantes integrantes de aquel gobierno, como lo señaló el senador Gandini en la edición del 15 de los corrientes en este diario y cuyos nombres omito por razones de delicadeza y por cuanto más allá de lo estrictamente jurídico procesal, siempre he pensado que, de alguna forma, actuaron por instrucciones “de arriba”, como se dice habitualmente.