Justiniano | Montevideo
@|Aclarando los tantos en el Senado.
La Cámara de Senadores fue escenario de una verdadera paliza parlamentaria en la sesión del jueves 5 de diciembre, protagonizada por el Senador Luis Alberto Heber. Tras su reintegro al cargo tras una cuestión política. Heber enrostró al Frente Amplio, y en particular a los Sres. Bergara y Carrera por haberlo tratado de delincuente durante dos años y dos meses, atentando y ofendiendo su honor. Previamente lo había señalado en conferencia de prensa con la presencia de otros tres jerarcas aludidos.
La cuestión se derivó de los actos administrativos de fin del 2020, por los cuales el Poder Ejecutivo resolvió extender el plazo de la concesión pública de uso y obra pública de la Terminal Especializada del Puerto de Montevideo, otorgada en el 2002 a Terminal Cuenca del Plata (empresa público privada entre ANP y la belga KN -por mandato legal y en subasta pública-), adecuando los términos del contrato a los nuevos compromisos de inversión, ampliación y modernización a los cuales se obligó KN, poniendo fin a un largo diferendo que anunciaba un gravoso pleito internacional por actos ilegítimos del Estado (léase de los gobiernos del Frente Amplio) que heredó el gobierno actual.
Luego de una fallida interpelación en el Senado, el Frente Amplio presentó denuncia penal en el año 2021 por presuntos ilícitos endilgados al ex Ministro Heber y otros jerarcas. El 28 de noviembre de 2022, el fiscal Gilberto Rodríguez decidió archivar la causa al no encontrar méritos para imputar delitos.
No satisfechos con el dictamen fiscal de más de 150 fojas, Bergara y Carrera presentaron una ampliación de la denuncia, y el 18 de mayo de 2023 otra Fiscalía desarchiva la causa para la investigación, y por falta de mérito volvió a ser archivada el pasado 14 de noviembre.
Según el dictamen, “se concluye que la plataforma fáctica resulta penalmente atípica y aún la agregación de la nueva evidencia no resultó en un aporte determinante para la causa, por lo que ésta tiene el deber de archivar cuando advierte que las conductas de los denunciados no tienen relevancia penal”.
En suma, más de dos años demoró ponerle la tapa al tema y “la montaña no parió ni un ratón’’… pero la jugada política del FA hizo mucho ruido y causó daños inconmensurables a la causa pública por falsear la verdad. En los medios públicos jerarcas opositores y agitadores profesionales que en cuanto medio tuvieron a su alcance hablaron de la entrega de la soberanía, del mayor abuso de funciones de la historia, y de la comisión de hechos ilícitos y dolosos tejiendo un falso relato sobre los hechos del Puerto.
Luis Alberto Heber, demandó que los senadores del Frente Amplio (FA), Charles Carrera y Mario Bergara, se “traguen sus palabras, letra por letra y las digieran”, exigiendo una reparación pública. Sobre Carrera, Heber expresó que el frenteamplista “no tiene autoridad moral”, que “mintió” y que “llevó a su fuerza política a tener este traspié”.
Los aludidos senadores trataron de irse por la tangente, sin cumpa que los auxiliase, pero no aceptaron su error premeditado o no, por lo cual no fue posible consensuar una moción en defensa de la dignidad de la persona humana, de la función de los legisladores, el respeto a sus fueros y la defensa de la honra de los individuos; en todo caso que no exista comisión de delitos resueltos por Juez competente. Era algo de Perogrullo pero el FA no quiso acompañar. Mal precedente que hace recordar al proceder de los regímenes totalitarios que no reconocen la separación de poderes ni la independencia del Poder Judicial, ni los derechos a la honra y libertad de los individuos.
Pese a ello, quedó a salvo el honor del Senador Heber que de frente y sin ambages enrostró a los autores del infundio, destacando la necesidad de coraje y altivez de espíritu que requiere aceptar los errores, actitud ausente en el caso.