María José Pérez | Montevideo
@|Tarjetas de débito sin PIN en montos menores; el BROU nos impone menos seguridad disfrazada de mayor comodidad.
He sido informada de que el BROU reemplazará mi tarjeta de débito —la que exige mi clave personal (PIN) en cada operación— por una nueva con chip que permite pagos de bajo monto sin clave. No se trata de una elección: es una imposición.
Lo que se presenta como un avance tecnológico ya está generando perjuicios reales.
Hay personas que, tras extraviar su tarjeta, han visto cómo en pocos minutos se realizan múltiples compras pequeñas hasta vaciar su cuenta, sin que el sistema exija autenticación alguna. Y mientras se tramita el reclamo, el dinero se pierde o se demora, afectando a quienes menos pueden absorber ese impacto.
Pero aun si esos casos no se hubieran dado, no se puede imponer a ningún cliente un cambio que reduzca sus derechos de forma unilateral, y menos aún en materia de seguridad bancaria.
La Ley Nº 17.250 de Relaciones de Consumo protege el derecho a la seguridad, a la información adecuada y al consentimiento informado, principios que aquí están siendo desconocidos.
No pido privilegios: pido poder decidir. Quiero —como hasta ahora— que se me solicite mi clave en cada operación, sin excepciones. He buscado voces que defiendan esta medida y no he encontrado ninguna; en cambio, abundan las advertencias, las quejas y la preocupación.
Modernizar no puede significar desproteger. La comodidad no puede imponerse sobre la seguridad del cliente. Exhorto al BROU y a las autoridades competentes a devolvernos el derecho de elegir cómo resguardar nuestros propios fondos.