José Rimonti | Montevideo
@|La diferencia es clara: mientras el FA es capaz de crear un bosque a partir de un simple escarbadientes, la Coalición parece hacer lo opuesto: reducir un bosque a un simple escarbadiente.
El Frente Amplio logra sacarle jugo hasta a una roca. Cuando encuentran un tema lo exprimen más que a un limón; arman una ensalada con tantos aderezos que sus fieles comensales la devoran sin cuestionar, condenando de por vida a cualquiera ajeno a sus filas.
Hecho consumado: el menú de los “gourmet” frenteamplistas deja a su base satisfecha, para los cuales la receta es sagrada. Entonces crucifican y sepultan a los protagonistas de turno.
Ya lo dijo un referente suyo, Mujica: “No importa si es mentira; si se repite lo suficiente, se vuelve verdad”. Y el FA lo usa a rajatabla. Así pasó con los temas y todo aquel cercano o aproximado a Astesiano, Marset, etc., y ahora con Cardama (tema mal encarado o mal defendido por la Coalición).
Tienen el agujero de ANCAP, 800 millones de dólares, un Vicepresidente procesado y un Ministro de Economía también procesado. Un déficit del 5% para tirarles a la cara, pero prefieren el silencio. No es “altura política”, es miopía crónica. Sigan regalando la cancha que, mientras ustedes cuidan las formas, ellos ya les están cocinando la derrota. ¡Despierten, que el menú del día son ustedes!
Tienen la audacia de dar cátedra de moral quienes dejaron el país en manos de la delincuencia y con una educación en caída libre. No son gigantes, es que nosotros jugamos de rodillas. Si la Coalición no saca a relucir la gestión de la pandemia, la Regla Fiscal y los desastres que ellos mismos provocaron, el silencio no será prudencia, será complicidad. La cancha es grande, la verdad es irrefutable y el tiempo se acaba; o se reacciona ahora, o el relato terminará de sepultar el futuro del país.
Es una cuestión de trabajo e inteligencia comunicativa. En su juego, si pasas a ser un ingrediente de su ensalada, tu reputación está sentenciada.
Es triste ver a tanta prensa jugar a ese juego, y más triste es ver a tantos políticos de la oposición, con años de experiencia, que no saben responder a los del FA, que no aprendieron y reiteran una y otra vez el mismo escandalete (crítica liviana).
¡Tantos argumentos irrefutables para pegarles en la frente!
Solo se escucha el silencio o los sonsonetes que cansan a la gente. Da Silva y Bianchi, aunque digan verdades, guarden silencio un tiempo. Varíen los interlocutores. Hay que jugar en la cancha grande. El país los necesita o todos perdemos. Falta un poco más de 3 años para elegir otro presidente. Ellos ya están destruyendo a nuestro candidato y a toda la Coalición con sus relatos, y los nuestros siguen con la misma crítica y sistema que los llevó a la derrota.