Esteban Vicente | Colonia
@|“Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros”. “Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás”.
Generalmente no viene en envase pequeño y descartable. Además se alimenta de aquellos corrillos interesados en que su receptor crea que los que se equivocan son los demás y nunca el sujeto en cuestión.
¿Escuchó Ud. alguna vez a un político decir “me equivoqué” o darle la razón a un oponente?
Cuando un novel político, con formación castrense le sugirió a quien era superior jerárquico que revisara su decisión de prescindir de sus servicios, la reacción fue inmediata e inversa a lo demandado.
Aquí se dieron reacciones opuestas: el primero actuó como político y en el caso opuesto accionó imponiendo su autoridad.
Mientras tanto, nosotros, los simples ciudadanos que somos convocados esporádicamente a elegir a aquellos que creemos mejor nos representarán, vemos cómo infructuosamente los problemas siguen en muchos casos sin resolverse. Pero, nos horroriza apreciar que por falta de inversión y ante la falta de que el Todopoderoso abra la canilla, la Ose tenga que agregarle más sal a nuestra dieta.
Pero, se hicieron pozos buscando petróleo cuando habría que buscar agua. O escuchamos a quién “gastó” 80 millones de dólares más para hacer el “Antel Arena” criticando por la adjudicación directa de un apartamento a una “militante” de un partido que no es el de ella.
La morbosa combinación de la utilización de las redes sociales con “fake news” o sea noticias falsas, más la actividad quinta columnista de los que cuentan hormigas para que los elefantes galopen, hace que los extensos noticieros televisivos o radiales se rellenen con poca sustancia y mucha alharaca.
Todo ello es usado en la política partidaria y observamos cómo se pierde el tiempo en averiguar quién le dio el pasaporte a Marset y no quién lo ordenó.
Mientras tanto, en la frontera con Argentina, se trasladan diez mil compatriotas cotidianamente para comprar lo que allí se regala en comparación con lo que aquí cuesta. Quizás las autoridades esperan que pase un año o dos y que los tipos de cambio de ambos países se equilibren, mientras que comercios y trabajadores se quedan sin su sustento.
El contrabando campea a sus anchas y sus consecuencias no sólo se aprecian en los departamentos fronterizos; aparecen cientos de quilos de cocaína en el puerto de Montevideo, quizás se detiene a una persona, pero casi nunca se sabe quiénes lo dejaron introducir al país y esto es mucho más grave que la corrupción que pudo existir al entregar un apartamento. Todos los días mueren jóvenes compatriotas atacados por sicarios contratados por narcos y por más que se invierte en tecnología para su combate, casi siempre las autoridades están un paso detrás de los delincuentes.
En estos casos, ¿no hay una cabeza responsable a rendir cuentas?
Creemos que la República siempre debe estar por encima de los partidos políticos, por lo que con humildad pedimos que no la arrastren hacia una “hoguera de las vanidades”. Los tres poderes independientes que la representan, deben reconocer sus limitaciones establecidas en la Constitución, deben atemperar sus diferencias y buscar el bien común o sea el de la población.