Antonio | Lavalleja
@|Antes que nada debo manifestar mi total apoyo a las reglamentaciones que sirven para encauzar el tránsito vehicular, que es caótico, pero veo avances en la correcta observancia de las normas.
A pesar de lo anterior, debo manifestar que, en mi opinión, se estarían pasando los límites de lo razonable. Ejemplo: son demasiados los carteles, tanto en ruta como en ciudad, que marcan los máximos de velocidad permitidos. Todos habremos visto esas indicaciones que van de 30 km/h a 45, a 60, a 90 y a 110, y que pasan de algunas pocas cuadras de 90 a 60 km/h, de 60 a 45, de 45 a 30 o viceversa.
A mi me sucede que me veo obligado a estar muy atento (más que antes) a la cartelería respectiva, y que estoy prestando más atención a la misma que al tránsito. He disminuido mi atención sobre los otros vehículos en la ruta, para poder ver los límites de velocidad que varían de forma permanente.
No es mi función dar soluciones al tema, que será tarea de expertos, quienes deberán encontrarlas sin perjudicar el correcto tránsito vehicular y a quienes quieren colaborar para alcanzarlo.